Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética. –Profesor de Postgrado Instituto de Filosofía PUCV –Profesor Asociado al Grupo THEORIA (c) Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado [Philosophy and Social Sciences - Universidad Complutense | Madri+d UCM 1391 I Eastern Mediterranean University – Academia.edu. –Miembro Titular del Consejo Editorial Internacional de Errancia, Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México.– Profesor Adjunto de la Escuela de Psicología UNAB. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. Profesor del Magíster en Biología Cultural 2013-2014 dictado por la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana- y la Universidad Mayor.
LIBRO: SLOTERDIJK Por Adolfo Vásquez Rocca PHD.
VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo Libro: "PETER SLOTERDIJK; ESFERAS, HELADA CÓSMICA Y POLÍTICAS DE CLIMATIZACIÓN", Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008. 221 páginas | I.S.B.N.: 978-84-7822-523-1
Dr.
ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA Publicaciones. Investigación (Filosofía, Estética
y Biopolítica) » 115 resultados en UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID https://cutt.ly/fmEJ0bW y Bibliotecas de la La Agencia Española de Cooperación Internacional. AECID
LIBRO: SLOTERDIJK Por Adolfo Vásquez Rocca PHD.
VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo Libro: "PETER SLOTERDIJK; ESFERAS, HELADA CÓSMICA Y POLÍTICAS DE CLIMATIZACIÓN", Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008. 221 páginas | I.S.B.N.: 978-84-7822-523-1
Dr. Adolfo Vasquez Rocca
Filosofía Contemporánea - Psicopolítica y Estética.
Publicaciones en EIKASIA Revista de Filosofía, Oviedo: https://www.revistadefilosofia.org/autvasquezroccaa.htm
- Investigador Universidad Complutense de Madrid - UCM EUROTHEO
https://www.ucm.es/emui/adolfo-vasquez-rocca
- DIALNET Base de Datos Publicaciones Científicas Universidad de La Rioja https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=1053859
- Directorios, Paper y Publicaciones Internacionales:
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- Semantic Scholar
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* Contacto: Conferencias nacionales - Seminarios internacionales (Presenciales y Transmisión vía Zoom, streaming en vivo)
* E-mail: adolfovrocca@gmail.com
Web: https://ucm.academia.edu/AdolfoVasquezRocca/CurriculumVitae
Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética. –Profesor de Postgrado Instituto de Filosofía PUCV –Profesor Asociado al Grupo THEORIA (c) Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado [Philosophy and Social Sciences - Universidad Complutense | Madri+d UCM 1391 I Eastern Mediterranean University – Academia.edu. –Miembro Titular del Consejo Editorial Internacional de Errancia, Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México.– Profesor Adjunto de la Escuela de Psicología UNAB. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. Profesor del Magíster en Biología Cultural 2013-2014 dictado por la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana- y la Universidad Mayor.
“HEIDEGGER
Y SLOTERDIJK: VUELTA SOBRE LA TÉCNICA, EL LUGAR ORIGINARIO DE LA VERDAD
Y LAS EXCURSIONES A LA CABAÑA DEL SER (Todtnauberg).” Dr. Adolfo
Vásquez Rocca, DIÀLEGS REVISTA D'ESTUDIS POLÍTICS I SOCIALS, Barcelona,
2020, https://cutt.ly/um66X8w
VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, "HEIDEGGER Y SLOTERDIJK: LA POLÍTICA COMO PLÁSTICA DEL SER, NACIONALSOCIALISMO PRIVADO Y CRÍTICA DEL IMAGINARIO FILOAGRARIO". En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas - Universidad Complutense de Madrid, Nº 21 | Enero-Junio.2009 (I) pp. 381-393.
PETER SLOTERDIJK; EN EL MISMO BARCO, FANTASÍAS DE PERTENENCIA E INSULAMIENTOS: PARA UNA TEORÍA DE LAS CÁPSULAS, ISLAS E INVERNADEROS.
EIKASIA Revista de Filosofía, Oviedo, Nº 98, Sociedad Asturiana de Filosofía , 2021, Adolfo Vasquez Rocca,
Dr. Adolfo Vásquez Rocca - Director de Revista Observaciones Filosóficas
Para conmemorar el Día Mundial de la Filosofía el Equipo Editorial de REVISTA OBSERVACIONES FILOSÓFICAS ha
considerado oportuno (re)publicar las EDITORIALES que han aparecido en
los números sucesivos de la publicación; Editoriales donde se pregunta o
interroga por la naturaleza de esta actividad que es la Filosofía;
respuestas contemporánea para preguntas clásicas:
- "LA FILOSOFÍA –desde
hace más de un siglo– se encuentra moribunda, pero nosotros no queremos
ser sus sepultureros. La filosofía no está muerta, aunque, tal vez, sí
este gravemente enferma, en tanto que ha caído en una profesionalización
excesiva; la mayoría de los filósofos se limitan a comentar ideas
canónicas y a realizar especulaciones académicas estériles, que no
abordan ni proponen problemas nuevos. Pese a todo existen filósofos que
están preparados para hacer frente a las grandes novedades de la
cultura... [Seguir leyendo ↓ ]
- "LA FILOSOFÍA –desde
hace más de un siglo– se encuentra moribunda, pero nosotros no queremos
ser sus sepultureros. La filosofía no está muerta, aunque, tal vez, sí
este gravemente enferma, en tanto que ha caído en una profesionalización
excesiva; la mayoría de los filósofos se limitan a comentar ideas
canónicas y a realizar especulaciones académicas estériles, que no
abordan ni proponen problemas nuevos. Pese a todo existen filósofos que
están preparados para hacer frente a las grandes novedades de la
cultura.
Ha
sido Sloterdijk quien ha propiciado un cambio en el estado de ánimo de
la Filosofía y en su formas de comunicación. Apoyado en una lectura muy
potente de Nietzsche, este alemán crítico de la teoría social y
mediática frankfurteana, denuncia el carácter nocivo de lo que denomina
la "ciencia melancólica".
Los
últimos hombres serán apáticos y sin afecto natural. Ya no se llega a
hablar de lo que antes era un amor a la sabiduría, realmente ya no hay
ningún saber del que se pueda ser amistoso.
La
filosofía no se encuentra moribunda, sino más bien se mantiene en
estado virulento todavía hoy, lo cual se debe sin duda a los resultados
de su capacidad para hacer amigos a través del texto. De allí que
escribir libros sea una empresa telecomunicativa claramente
pos-pesimista.
El
hombre es un animal hiperbólico, una exageración. Hay que aprender a
desear, pero no esperar demasiado. En el intertanto tenemos que vivir.
La vida no se puede suspender ni postergar –el juicio sí–, ser un
proyecto siempre inconcluso nos hace esclavos de nuestros sueños. Pero
la elección de un futuro no debe ahogar mi presente, mi emocionalidad,
mi amor al riesgo y mi libertad para equivocarme ¡Todos vivimos, en
parte, de anticipaciones de nosotros mismos!.
El
ser humano, como término correlativo a la técnica, es el resultado de
un des-ocultamiento, que desvela su modo de salir de la naturaleza hacia
la cultura técnica. Sloterdijk sostendrá que es a través de la noción
de antropotécnica por la que el hombre des-oculta los caracteres
latentes de su prehumanidad. Es a causa de su infradotación orgánica que
el ser humano despliega su potencial técnico. No es, entonces, que el
hombre haga "uso" de la técnica, sino que el hombre es, en sí mismo, un
animal técnico.
La
filosofía no sirve al Estado, ni a la Iglesia, que tienen otras
preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve
para hacer de la estupidez una cosa vergonzosa. La Filosofía es una
empresa de desmitificación.
La
filosofía alemana universitaria ha padecido, después de las últimas
propuestas creadoras (Heidegger, Adorno, Bloch), una esclerosis múltiple
que ha alertado sobre su defunción. Como señala Eugenio Trías: “no hubo
en Alemania una explosión filosófica entre los años sesenta y ochenta
comparable a la francesa (la de todos esos grandes filósofos, ya
muertos, que constituyeron la cúspide de la grandeur filosófica de
nuestro país vecino: Sartre, Merleau Ponty, Gaston Bachelard, Foucault,
Deleuze, Derrida) y la armada italiana ...”
Alemania
se ahogó en un estéril academicismo que ha terminado por cercenar toda
su gran vena creadora, y que hasta Adorno y Heidegger había poseído una
continuidad asombrosa: de Leibniz a Nietzsche, de Kant a Husserl, de
Schelling a Cassirer. Sólo se han trazado, en las últimas décadas,
proyectos sincréticos, como el de Habermas, limitados a la teoría
política, pero sin ese estremecimiento de emoción y razón que
caracteriza a toda verdadera propuesta filosófica. Una inflación de
virtuosismo académico ha asfixiado la creatividad. La sombra del
nacionalsocialismo ha castrado toda una generación filosófica que ha
preferido formarse en tradiciones ajenas, especialmente anglosajonas, a
fecundarse en las propias.
Ahora
bien, la “Filosofía italiana” post 90' tomo la posta, luego de la
deconstrucción francesa y la arqueología foucaultiana. Los cruces,
hibridaciones y recuperaciones, escuelas y “armadas” en frentes diversos
se interna en las diversas interpretaciones de los autores emblemáticos
de la contemporaneidad: de Nietzsche a Heidegger. Virno, Agamben o
Esposito, eso que se ha dado en llamar la 'armada italiana' y que –sin
duda– lidera las discusiones de este novísimo y vigoroso género
filosófico (interdisciplinario) que conocemos como Biopolítica y –que
comprende desde el disciplinamiento del cuerpo, la higiene de la nación a
la Historia de la sexualidad– que el presente número de Observaciones
Filosóficas dedica particular atención.
Por
fortuna en lugar de disolverse en el polvo, la filosofía esta de vuelta
en manos de los nietos de Adorno y Heidegger. De pronto el cuerpo de la
filosofía –en estado catatónico– ha mostrado un nuevo pulso, el
desarrollo de una idea filosófica, bien expuesta y argumentada, que es
lo que da carácter e identidad a una filosofía. Pues bien, en la
mismísima Alemania, de pronto, como un magnífico desmentido a todos los
presagios mortuorios, la filosofía a despertado a un nuevo vuelo
renacentista donde se aborda la historia de la intervención del hombre
sobre el hombre, desde las antiguas tradiciones filosóficas de Oriente y
Occidente hasta internarse en las modernas tecnologías génicas. Un
pensamiento que con bella retórica y agudeza fenomenológica enfrenta los
problemas de su tiempo, atento y perspicaz, que dibuja una “ontología
de nosotros mismos”, que incorpora a sus observaciones todo aquello con
lo que el hombre convive: signos, máquinas, animales, plantas, virus,
bacterias, textos, obras de arte, museos, prótesis, intervenciones
quirúrgicas, fármacos; a lo que se debe sumar la crisis del humanismo,
la irrupción de la cibertecnología y el surgimiento del provincialismo
global.
El
pensamiento referido es la filosofía expuesta en esa magnífica trilogía
denominada Esferas, y cuyo autor es Peter Sloterdijk, una auténtica
obra maestra de filosofía. Allí hay todo lo que la verdadera filosofía
implica: admiración, asombro ante la vida; vértigo ante la existencia;
emoción por el hecho mismo de ser, de existir; elaboración de una idea
(la idea de esfera). Articulación de ésta. Despliegue de las categorías
que le corresponden.
Lo
que mejor acredita a esa idea filosófica es la ejemplar exploración de
ese ámbito que suele llamarse la primera categoría, o lo matricial.
Algunas páginas son memorables: ayudado, como Virgilio, por un uso libre
de la ginecología, se interna en ese inferos en el que habita, con
Eurídice, el ser nuestro previo al existir (y al mundo), la vida en la
matriz, la vida intrauterina, con sus principales cuasi-objetos, la
placenta, el cordón umbilical, los tonos de soprano de la madre que se
filtran por el líquido amniótico, el nacimiento ab ovo, el vínculo dual
madre-hijo, la relación entre hermanos gemelos, etcétera.
Todo
ese recorrido de ginecología filosófica es, a mi modo de ver, una
verdadera diadema ontológica y metafísica. En tres o cuatro páginas de
ese magnífico primer tomo se concentra más energía creadora de
pensamiento que en los aburridísimos e infinitos textos archi-académicos
que suele producir la Alemania de la segunda posguerra. Se entiende que
para la Academia Sloterdijk sea L'enfant terrible de la Filosofía
alemana. La filosofía genuina, siempre provoca y genera disputas
intestinas.
También
lo contrario: no todos los días puede saludarse la emergencia de una
filosofía. En medio de la tierra baldía de la filosofía de hoy, una
filosofía que se demora demasiadas veces –y se confunde con frecuencia
con sucedáneos, con formas ensayísticas sin pulso metafísico, con
periodismo de ideas sin aliento ni emoción– este texto de Sloterdijk
constituye una saludable excepción. Tiene además el valor adicional de
producirse en Alemania. Demuestra que incluso en este país, en el que el
agobio interpretativo y exegético ha terminado devorando la
creatividad, también puede resplandecer el futuro de una filosofía
dispuesta a ir más allá de nosotros mismos.
-
La extrañeza propia del pensamiento contemporáneo, y de su devenir con
sus cruces, hibridaciones, recuperaciones, olvidos y nostalgias,
escuelas y “armadas” en frentes diversos, arriesga convertirse en un
vano gusto por la novedad, en una “comezón de oír” se interna en las
diversas interpretaciones de nuestros autores emblemáticos, nuestros
genios modernos, de Nietzsche a Heidegger, de Freud a Foucault, de
Sloterdijk a Bauman; de Jean-Luc Nancy a Virno, Agamben o Esposito, eso
que se ha dado en llamar la 'armada italiana' y que –sin duda– lidera
las discusiones de este novísimo y vigoroso género filosófico
(interdisciplinario) que conocemos como Biopolítica. Asimismo los
Estudios estéticos, que hoy más bien debiéramos calificar como Estudios
culturales o de Nuevos Medios, lo que precisamente Peter Sloterdijk
lleva a cabo como Rector de la Escuela de Diseño de Karlsruhe.
En
estos casi 10 años de publicación ininterrumpida, situación
curiosamente inusual en las revistas académicas sobre Filosofía
contemporánea. Revista Observaciones Filosóficas ha sido un testigo
privilegiado de las trasformaciones, derivas, posicionamiento y
capitulaciones de los diversos géneros filosóficos; de problemas,
dilemas y controversias que siguen trayectorias a las que hay que estar
atentos y que aquí damos un espacio privilegiado, propiciando lo
exploratorio e investigativo, intentando construir nexos de sentido, y
abordar los tópicos más relevantes del malestar que atraviesa nuestra
cultura –asomándose en los entresijos de la filosofía contemporánea,
para develar sus procesos embrionarios y comprender los problemas que
hacen a la filosofía desde su mismo origen y gestación. Este aspecto
embrionario y genético es lo más propio de la tarea filosófica, invitar a
sus interlocutores a salir del estrecho ámbito de sus ocupaciones
individuales para instalarse en el ágora pública, para participar de los
relatos fundacionales, para asistir a la génesis, giros y fracturas de
los saberes contemporáneos, en los que el pensamiento se busca a sí
mismo en un intento de configurar una “imago mundi”, esta antiquísima
expresión usada por los alquimistas– una representación del mundo que,
apartándose de toda cartografía, expresa su significado mitográfico: es
decir, una interpretación del mundo mediante imágenes o elementos que lo
representan de una forma cifrada, hermética y polisémica.
El
individuo es el testigo de la pérdida de la comunidad. El individuo es
alguien al que se lo define como alguien que sólo tiene relaciones de
exterioridad con el otro. Podemos advertir de inmediato lo que la
soledad del individuo puede tener de terrible, de desastroso, de
inhumano. Aun cuando, paradojalmente, nos encontremos en plena euforia
del individuo.
“El
otro” tipificado como extraño por desconocido es un portador innato de
incertidumbre, de potencial peligro, siendo, tal vez, su mayor amenaza,
el atentar contra la clasificación misma que sostiene el orden del
espacio social en el que se inscribe mi mundo. Justamente, los extraños
irritan, desagradan, desconciertan porque tienden con su sola presencia a
ensombrecer y eclipsar la nitidez de las líneas fronterizas
clasificatorias que ordenan el mundo en el que vivimos, y de éste modo,
cuestionar de manera radical la presunta comprensión recíproca que el
“yo” tiene con el “otro”. El extraño, como cuestionador implacable del
orden al que ingresa desde tierras ignotas, ha sido a menudo tipificado
con el estigma de ser portador de suciedad, puesto que la suciedad es el
caos contaminante que el orden existente pretende expulsar, o bien,
contagiado de ambivalencia, puesto que ésta los hace irregulares e
impredecibles en sus reacciones.
El
principio de incertidumbre, las ciencias de la complejidad, las teorías
del caos, lo hiper-textual, las lógicas paraconsistentes, polivalentes
o simplemente de la vaguedad, nos enfrentan al reto de lo incierto, de
la zozobra y la perplejidad; todo en nuestro balbuceante intento de
saldar cuentas con nuestra sensibilidad de época, que excede -con mucho-
los límites de la razón cartesiana.
Cada
época no sólo propicia, sino que también exige el planteamiento de
unos determinados temas y unas determinadas preocupaciones. No sólo
preocupaciones, sino también obsesiones, como la sospecha de la
caducidad de nuestros certezas. Lo importante no son los hechos sino
sus interpretaciones. La certeza de un hecho no es más una verdad
relativamente interpretada y por lo mismo, incierta. La posmodernidad,
por más polifacética que parezca, no significa una ética de carencia de
valores en el sentido moral, pues precisamente su mayor influencia se
manifiesta en el actual relativismo cultural. La moral posmoderna es una
moral que cuestiona el cinismo religioso predominante en la cultura
occidental y hace hincapié en una ética basada en la intencionalidad de
los actos y la comprensión inter y transcultural de corte secular de los
mismos. En este sentido la posmodernidad abre el camino, según Vattimo,
a la tolerancia, a la diversidad. Es el paso del pensamiento fuerte,
metafísico, de las cosmovisiones filosóficas bien perfiladas, de las
creencias verdaderas, al pensamiento débil, a una modalidad de nihilismo
débil, a un pasar despreocupado y, por consiguiente, alejado de la
acritud existencial. Vivimos un tiempo sin certezas.
Los
Artículos y textos que aquí se presentan intentan dar cuenta de los
latidos de un mundo cuyo pulso es difícil de tomar; y el ritmo en el
diagnóstico del pulso merece ser estudiado porque la historia de su
análisis es larga y profusa. He aquí pues un tratado sobre el pulso.
El
desasosiego permanente del pensamiento occidental, que cobra cuerpo con
las interpelaciones de autores emblemáticos, de Nietzsche a Heidegger,
de Freud a Foucault, de Sloterdijk a Jean-Luc Nancy, nos fuerza a la
serie de nuevas lecturas críticas y replanteamientos a las que hoy
asistimos y respecto de los cuales Revista Observaciones Filosóficas ha
sido un testigo privilegiado. A algunos de estos problemas, dilemas y
controversias están dedicadas las páginas que siguen, escritas de modo
exploratorio e investigador, intentando construir nexos de sentido, y
profundizar en las raíces de problemas comunes y conflictos
intelectuales.
Es
así como presentamos un nuevo número de Revista Observaciones
Filosóficas, una edición de antología, que además de abordar los tópicos
más relevantes del malestar que atraviesa nuestra cultura y asomarse en
los entresijos de la filosofía contemporánea, para develar sus procesos
embrionarios y comprender los problemas que hacen a la filosofía desde
su mismo origen y gestación. Para abordar este desafío nuestra
publicación cuenta, en su Consejo Editorial con firmas tan destacadas
como las de José Luis Pardo, Eugenio Trías, Jacobo Muñoz Veiga, Adela
Cortina, Gianni Vattimo, Slavoj Žižek, Rüdiger Safranski, Julia
Kristeva, entre los europeos; Carla Cordua, Cristóbal Holzapfel, Jorge
Acevedo, Hugo Renato Ochoa, Mirko Skarica, entre los nacionales.
Agradecemos a tan reputados especialistas que nos confíen sus trabajos,
investigaciones e incluso traducciones originales, anotadas y en edición
crítica para su difusión en nuestras páginas.
En
este número nos preciamos de presentar trabajos de la profesora Dra.
Carla Cordua Sommer –Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales
2011 (ex aequo con Roberto Torretti)– y del Profesor Dr. José Luis Pardo
Torío –Premio Nacional de Ensayo 2005– otorgado por el Ministerio de
Cultura de España.
- “Filosofía”,
en el sentido vago y corriente de la palabra, acontece doquiera el
hombre cavila sobre sí, doquiera se queda consternado ante la
incomprensibilidad de su estar-aquí, doquiera las preguntas por el
sentido de la vida emergen desde su corazón acongojado y trémulo. De
este modo se le ha cruzado la filosofía casi a cada hombre alguna vez –
como un sobresalto que nos estremece de súbito, como una aflicción y
melancolía al parecer sin fundamento, como pregunta inquieta, como una
sombra oscura sobre nuestro paisaje vital. Alguna vez toca a cada quien,
tiene muchos rostros y máscaras, conocidas e inquietantes, y tiene para
cada uno una propia voz, con la cual lo llama”.
La
reunión aparentemente azarosa de los artículos que presentamos en este
número –que busca hacer justicia con aquellos trabajos que por una u
otra razón no encontraron lugar en ediciones anteriores– o números
monográficos, ha originado un efecto sorpresivo donde la aparente
diversidad de posicionamientos y perspectivas permite ver la complejidad
emergente del universo intelectual de nuestra época crítica. Logrando
así una visión panorámica y testimonial de los cruces de lugar, de los
problemas que convergen, y que sólo ahora se han revelado como una
galería o colección de estudios idiosincrásicos que en sus entresijos
dejan asomar caracteres y retratos de distintos estados de ánimo, que
son lo que, finalmente, constituye el fondo de toda gran filosofía. Como
señalaba Nietzsche todos los sistemas filosóficos siempre son algo así
como unas memorias inadvertidas y unas confesiones involuntarias de sus
autores. He aquí pues un conjunto de artículos, investigaciones y
traducciones que con la firma de importantes autores dan forma a este
número recopilatorio de Revista Observaciones Filosóficas.
- LA FILOSOFÍA
es una actividad crítica y elucidante que se ejerce en el lenguaje.
Como la inteligencia, se alimenta más de preguntas que de respuestas.
Por ello la filosofía surge de la sospecha, la perplejidad y el asombro.
Estando así llamada a remover creencias inerciales, a hacer tambalear
certezas culturales y ampliar miradas obtusas que sólo giran sobre sí
mismas. Este espacio busca poner en ejercicio el espíritu crítico, la
vocación investigativa, así como abrir espacios al debate como aventura
de lo humano, sin verdades clausuradas que sofoquen el pensamiento y
nieguen la poesía.
El
pensamiento goza de buena salud. Y, precisamente, la salud de la
filosofía, está en proyectos como los de esta revista, donde el diálogo
interdisciplinario, la discusión crítica y el pensamiento original e
independiente permiten salir del marco hermético de ciertos
departamentos universitarios, aislados y emplazados como sociedades
secretas, con sus propias retóricas, e incluso sus propios ritos de
iniciación.
Aquí
se invita al lector a salir "hacia adentro" de su propia disciplina, al
ágora pública, para asistir a la génesis, giros y fracturas de los
saberes contemporáneos, en los que el pensamiento se busca a sí mismo en
un intento de readecuar su imagen del mundo. La máscara irónica
postmoderna ocultó ciertas aristas y, si bien sirvió para desmontar
métodos, quebrar ingenuidades y apagar candores, cuando se mira hacia
adelante nos deja ante la tarea de replantear nuestras posiciones ante
el conocimiento, ante la esfera del saber humano, que gravita hoy
alrededor de lo complejo, de lo incierto, de lo probabilístico, de lo
caótico, y de lo estético como campo de proyección de la experiencia.
Todo esto en un intento de saldar cuentas con nuestra sensibilidad de
época, con los límites de nuestra razón.
"He
anotado todos estos pensamientos como observaciones, en párrafos
cortos, de los que, en algunos casos, hay una cadena bastante larga
sobre un mismo tema, mientras que en otros paso repentinamente de un
tema a otro. Al principio, tenía la intención de reunirlo todo en un
libro cuya forma me imaginé de manera diferente en distintos momentos.
Pero lo esencial era que los pensamientos procedieran de un tema a otro
en un orden natural y sin interrupciones.
Tras
varios intentos fallidos para amalgamar mis resultados en dicho
conjunto, me di cuenta de que no lo lograría nunca. Lo mejor que podía
escribir nunca dejaría de ser más que observaciones filosóficas; mis
pensamientos se paralizaban pronto cuando intentaba forzarlos en una
única dirección en contra de su inclinación natural. Y por supuesto,
ello tenía que ver con la naturaleza de la investigación. Esto nos
fuerza a viajar por un amplio campo de pensamientos entrecruzados en
todas las direcciones.
Las
observaciones filosóficas de esta obra son como diversos esbozos de
paisajes hechos en el curso de esos largos y comprometidos viajes.
Se
abordan una y otra vez, desde distintas direcciones, los mismos puntos y
otros casi iguales haciendo cada vez nuevos esbozos. Muchos de ellos
fueron mal dibujados o eran poco característicos, con todos los defectos
de un mal dibujante. Tras rechazarlos, quedaban unos cuantos
tolerables, que ahora tenían que ordenarse, y a veces cortarse, de modo
que si uno los miraba, podía obtener una imagen del paisaje. Así que, en
realidad, este libro no es más que un álbum."
Prefacio de Wittgenstein: en Investigaciones Filosóficas.
Dr. Adolfo Vásquez Rocca - Director
FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA
Dr. Adolfo Vásquez Rocca
Desde
la virada del siglo la filosofía se desenvolvió en el marco de una
división esquizoide. "Analíticos", por un lado, y "fenomenólogos
hermenéutas", por otro, parecieron durante mucho tiempo no tener nada
que aprehender unos de otros y, lo que es aún peor, ni siquiera de qué
conversar. Si la filosofía, desde siempre, poseyó escuelas y tendencias
y, si estas llegaron en ocasiones a un alto grado de rivalidad, el
simple indiferentismo, en el marco de una convivencia desconfiada, es un
fenómeno característicamente contemporáneo. Las dos o tres últimas
décadas anuncian una reversión de esta tendencia, aún cuando, no
obstante, estamos aún lejos de que la misma sea recepcionada por los
amplios círculos. Si mi objetivo es esclarecer el concepto de
"filosofía contemporánea", importa desde ya observar que me propongo
cumplir ésta tarea a partir de la consideración de la historia de la
filosofía, para lo cual, claro está, ésta debe ser pensada en
perspectiva "filosófica". Podemos usar diferentes principios para
secuenciar la historia de la filosofía. El más común, surge de
correlacionar la misma a los períodos históricos, políticos y
culturales. Así, se obtiene una ordenación en filosofía antigua,
medieval, moderna y contemporánea. Común a éste, y otros principios, es
el que ellos son extrínsecos, y distinguen fases en la historia de la
filosofía sobre la base de puntos de vista de naturaleza no-filosófica.
Lo que aquí nos interesa es, no obstante, intentar ordenar el
desenvolvimiento filosófico por criterios que sean, en primer lugar,
propiamente filosóficos y, en segundo lugar, "dinámicos", esto es, que
permitan comprender no sólo la diferencia esencial entre los varios
momentos sino, asimismo, la razón interna del pasaje de uno a otro. Para
fijar los mismos, parto del convencimiento de que lo esencial en el
estudio filosófico es la determinación de los problemas.2 Filosofar no
es asunto de inspiración. La filosofía siempre se construye a partir de
su propia historia, no importa a través de qué caminos el pensador
particular recepcione ésta.3 "Originalidad" en filosofía es
invariablemente consecuencia de una adecuada percepción de cual es el
próximo movimiento posible (o necesario) en un proceso que posee un
carácter "evolutivo".4 Lo que determina este proceso es la dinámica
interna de los problemas. El criterio que buscamos aquí debe, sobre la
base de establecer una interrogante fundamental, fijar también,
asimismo, cual es el concepto y cual la disciplina básica de la
filosofía en un período dado.5
Período metafísico En un
primer momento, el interés del pensamiento está dirigido al "mundo",
incluya este mundo o no el propio hombre. Los filósofos se preguntan por
lo que hay y por lo que no hay o, qué tipos de cosas hay y de qué se
componen o, cómo es lo real. La disciplina filosófica fundamental del
período es la metafísica (u ontología) y el concepto fundamental el de
"Ser". Nombres representativos de este momento son Platón, Aristóteles,
Sto. Tomás, etc. En el período metafísico, la filosofía es un
discurso sobre objetos. Una forma refinada de esta idea, pero no la
única posible, es que se trata de un discurso sobre objetos de tipo
particular, por ejemplo, suprasensibles o no-empíricos.6 Ahora bien,
desde siempre la filosofía no se ha preguntado meramente por lo que es,
sino también por lo que debe ser, no sólo por los principios del ente,
sino por los principios de la acción o, más concretamente, por los
criterios para diferenciar cuando actúo bien y cuando mal. A la
disciplina filosófica que se ocupa con éste asunto la denominamos
"ética". En el período metafísico la fundamentación de la ética está
indisociablemente unida a una metafísica. Lo que debo o no debo, depende
de lo que és o no es; por ejemplo, el cómo me debo comportar, es
establecido por Dios.
Período trascendental En el período
epistemológico,7 en vez de preguntarse por el objeto, la filosofía pasa a
preguntarse por nuestro conocimiento del mismo. La epistemología
deviene disciplina fundamental y la verdad el concepto clave. Esta
virada, característica de la modernidad, comienza con Descartes y
culmina con Kant, con quien adquiere su forma más pura y consecuente. Si
en Descartes, en última instancia, y pese a toda "subjetividad", Dios
jugaba un papel esencial en la fundamentación del conocimiento, con Kant
éste ya no se legitima a partir de una instancia externa, sino a partir
de sí mismo. En el período epistemológico el discurso de los
filósofos deja de ser un discurso sobre objetos, para pasar a ser un
discurso sobre el conocimiento de los objetos. La pregunta no concierne
ahora a "lo que hay", sino al saber de lo que hay: si puedo conocer,
dentro de qué límites, qué cosas, de qué forma y, eventualmente, cual es
el fundamento del conocimiento (la experiencia o una fuente
no-empírica, la razón, la intuición pura, etc.). ¿Porqué se pasa del
primero al segundo período? ¿Se trata, simplemente, de una substitución
casual de temas, de un cambio arbitrario de interés, o hay un principio
interno en la evolución de los propios problemas, que conduce del uno
al otro? Sin duda es esto último lo que acontece. "Antes"8 de
preguntarnos por "lo que hay", debemos preguntarnos si podemos conocer
"lo que hay". Formular la pregunta por "lo que hay", presupone que se
puede conocerlo. Ahora bien, justo en la medida en que éste presupuesto
se efectúa, surgen las dificultades: eventualmente, la contradicción de
teorías posibles, la falta de argumentos satisfactorios, la necesidad de
criterios. En suma, la pregunta epistemológica es más fundamental que
la metafísica, puesto que ésta supone lógicamente aquella. El cambio
que se produce en el ámbito teórico de la metafísica a la
epistemología, tiene un paralelo en el cambio que se produce en el
ámbito práctico en la relación entre metafísica y ética. Con respecto al
"deber ser", acontece algo similar a aquello que ya vimos con respecto
al conocimiento: la ética deja de fundarse en un principio externo y
pasa a fundarse en la Razón. Si tomamos conjuntamente lo acontecido
en la teoría del conocimiento y en la ética, diremos que la filosofía,
en su pasaje de la "heteronomía a la autonomía", deviene teoría de la
validez (Geltungstheorie), sea ésta validez (Geltung), la de la verdad
en el campo teórico o la del bien en el práctico. La filosofía ya no es
más un discurso sobre objetos (como lo era en el período anterior), sino
sobre la "objetividad", o sea, sobre las condiciones de posibilidad del
"objeto". Por "objetividad" (o "validez") entenderemos básicamente
"ínter subjetividad" - no ciertamente en el sentido de una mera
comunidad de sujetos fácticos cualquiera sino, en el caso límite, de
sujetos racionales posibles. "Validez" quiere decir válido
universalmente. Un discurso que no habla de "objetos", sino de sus
condiciones de posibilidad, es lo que en filosofía se acostumbra a
calificar de "trascendental". Un discurso de este tipo procura la
fundamentación de las aspiraciones de validez universal, sea con
respecto a la verdad de lo que es (teoría del conocimiento), sea con
respecto a la legitimidad de lo que debe ser (ética).
La filosofía contemporánea Ya
vimos que, en la tercera etapa, tenemos un fenómeno sui géneris de
escisión de la filosofía en dos tradiciones (analítica y
fenomenológico-hermenéutica). Por tal motivo, comenzaremos preguntando
por cada una da ellas por separado para, recién entonces, pasar a
considerar su relación.9
La filosofía analítica Comencemos
nuestra exposición con respecto a la filosofía analítica distinguiendo
entre el "sentido"10 y el "valor de verdad" de un enunciado. Un
"enunciado" es una formulación lingüística efectiva (oral o escrita) que
puede ser declarada verdadera o falsa como, por ejemplo: "El auto de
Juan es verde". Verdadero y falso es lo que llamamos "valores de
verdad". Cada enunciado tiene uno de estos dos valores de verdad: o él
es verdadero, o él es falso. El sentido del enunciado es lo que él
significa, "dice" o afirma. Es un mérito histórico de Frege el haber
trazado de modo claro y preciso la línea divisoria entre las nociones
de sentido y valor de verdad,11 pensando consecuentemente sus
implicaciones.12 Ahora bien, tan simple y habitual como esta distinción
nos pueda hoy parecer, tan trabajoso fue su establecimiento y tan
fecundas son sus derivaciones.13 Ella no sería posible sin la toma de
conciencia de la especificidad del significado y, de modo correlativo,
por un lado, de la crítica al psicologismo, por otro, de la elaboración
del concepto de objetividad no real, del cual el significado es una
instancia particular.14 Sin ella, asimismo, no podría existir ni
"semantic turn" ni "filosofía analítica". Establecer la delimitación
del sentido frente al valor de verdad es una condición negativa
necesaria del surgimiento del "semantic turn"; ella no es suficiente,
sin embargo, para dar cuenta del mismo. Según nuestra hipótesis general,
la etapa tres no meramente sigue a la dos, sino que deriva de la misma
por una evolución interna. ¿Porqué se pasa del período epistemológico al
semántico? A esta pregunta podemos ofrecer tres respuestas, con grados
diversos de precisión y accesibilidad intuitiva: 1 En la versión más
simple, partamos de observar que somos seres eminentemente
lingüísticos, esto es, que usamos lenguaje y que este uso es condición
de la producción y transmisión de conocimientos. El hecho indicado es
tan obvio, que resulta incomprensible que los filósofos pudieran ignorar
o subestimar su importancia durante siglos, colocando sus teorías en el
marco de presupuestos que implican que los sujetos epistémicos no
hablan o sólo lo hacen de modo contingente. 2 Si el estado de cosas
apuntado es de extrema relevancia, el no contiene, no obstante,
necesidad conceptual alguna; pero es una tal, la que estamos buscando.
Para que un enunciado tenga valor de verdad, es necesario a) que él tenga un sentido, b) que él tenga un sentido y sólo uno (o sea, no varios), c) y que sea uno preciso (o sea, uno definido, no vago). De lo anterior se sigue: a) El sentido de un enunciado es independiente de su valor de verdad y no se altera por éste. b) El valor de verdad de un enunciado no es independiente de su sentido.15 c)
El sentido del enunciado es, por tanto, condición de posibilidad de su
valor de verdad y, en consecuencia, su establecimiento antecede
lógicamente a la fijación de éste. En suma, al problema moderno del
conocimiento se antepone ahora un otro, más fundamental, pues
lógicamente anterior, el problema de la significación o semántica.16 3
Podemos establecer una línea de exposición más accesible al lector
no-especialista si, en vez de asumir una perspectiva semántico-objetiva,
que es la propia de la filosofía analítica, introducimos una
"subjetiva".17 Se puede "entender" un enunciado sin saber si él es
verdadero o falso. Por ejemplo, yo puedo entender lo que quiere decir
Juan, cuando afirma que su nuevo auto es verde, aun cuando no sepa si
realmente lo es o no.18 Ahora, la situación inversa no es posible: yo no
puedo saber si un enunciado es verdadero, si no entiendo su sentido.
Conocer es atribuir valores de verdad, entender es captar sentidos.
Entender un enunciado es una condición necesaria de saber si él es
verdadero, o sea, de conocer si lo que él dice es el caso. De lo
expuesto hasta ahora queda en claro que el punto central que marca el
pasaje del período epistemológico al semántico es la prioridad lógica (y
sólo por derivación "psicológica") de la temática de la significación
con respecto a la del valor de verdad. Consecuencia de esto es que la
semántica deviene disciplina filosófica fundamental, ocupando el lugar
privilegiado que una vez correspondió a la epistemología o a la
metafísica. Los problemas principales a ser resolvidos por esta
disciplina son: a) ¿En qué consiste la significación de un enunciado? b) ¿Cuál es el vínculo entre la significación del enunciado como un todo y la de sus partes componentes? c)
¿Cuando un enunciado tiene significación y cuando no lo tiene? ¿Cuál
es, en general, la línea demarcatoria entre sentido y sin sentido? d)
¿Qué es lo que vincula la significación del enunciado a la "realidad"?
¿Cuál es la relación entre la significación del enunciado y el mundo? Sin
que lo expuesto anteriormente deje de ser verdadero, la novedad
fundamental introducida por la filosofía analítica puede ser vista de un
otro modo. La filosofía analítica no es tan sólo la fijación de un
nuevo tema u objeto del filosofar sino, básicamente, de un método: el
análisis lógico del lenguaje. La filosofía ya no es un discurso ni sobre
objetos, ni sobre nuestro conocimiento de objetos, sino sobre el
lenguaje en el cual hablamos de los objetos. El análisis lingüístico,
sin embargo, es de modo esencial una praxis, la praxis de
esclarecimiento del sentido, y no, necesariamente, una "teoría" (o sea,
un conjunto sistematizable de verdades con respecto a una cierta
cuestión). La filosofía ahora no sólo no es un discurso sobre "objetos" o
sobre "objetividad" sino que, en ciertas variantes radicales, tampoco
es "teoría" de la significación. Ella simplemente deja de ser concebida
como "teoría" y pasa a ser pensada como actividad elucidadora. En lo
expuesto hasta ahora el lector habrá quizá percibido un cierto oscilar
entre los conceptos de "significado" y "lenguaje". Esta impresión no es
infundada y se debe a que el vínculo entre ambos es esencial en la
filosofía analítica, quedando en claro a partir de Frege que sólo
tenemos acceso a la significación a través del substrato sensible del
signo lingüístico y, en consecuencia, que únicamente por medio del
análisis del lenguaje es posible un análisis de los pensamientos
(Gedanken).19 En evoluciones posteriores, el lenguaje ya no será un
instrumento para la captación de un cierto x extra-lingüístico, la
significación, sino que ésta pasa a ser concebida como siendo algo intra
lingüístico. Uno de los resultados fundamentales del análisis
lógico es el "disolver" lingüísticamente pretendidos problemas
"metafísicos", evidenciando que los mismos carecen de sentido. En este
punto se puede ver con ejemplar claridad la diferencia básica entre la
filosofía trascendental y la analítica: la crítica kantiana de la
metafísica era epistemológica, la analítica es semántica. Para Kant, no
podemos decidir el valor de verdad de ciertos enunciados aún cuando, sin
duda, ellos son significativos; para la filosofía analítica, no podemos
decidir el valor de verdad de ciertos enunciados porque la condición
necesaria para ello está ausente, o sea, porque los mismos carecen de
sentido.
La hermenéutica Así como Frege es decisivo para el
"giro" (turn) lingüístico-semántico, Dilthey lo es para el hermenéutico.
Su programa de superación correlativa de las filosofías empirista e
idealista debilita de modo irreversible el monismo epistemológico,
estableciendo la existencia de dos tipos de ciencias, con objetivos y
métodos diferentes. Las ciencias de la naturaleza (Naturwissenschaften)
procuran explicar (Erklären), o sea, establecer leyes y derivar estas
leyes de otras; las ciencias del espíritu (Geisteswissenschaften), por
el contrario, procuran comprender (Verstehen), o sea, captar un
significado. Esto supone partir de una "expresión" (Ausdruck) u
"objetivación" del espíritu (pintura, novela, monumento, sinfonía, acto,
personalidad histórica), para remontarse a la vivencia (Erlebnis) de la
cual ella se origina y en la cual se sustenta. En esta, su primera
versión, el aprehender un sentido tiende a ser asimilado, pues, a una
"identificación vivencial". Las implicaciones psicologistas de tal
postura habrán de merecer la crítica de sus contemporáneos, conduciendo
Dilthey a sucesivas reformulaciones de su teoría primitiva que tienden a
considerar crecientemente lo entendido en cuanto tal. El mismo, no
obstante, jamás se independiza de modo absoluto del comprender, ni
deviene una entidad existente en sí. Esto no es un hecho secundario,
sino que responde a un motivo esencial: la "comprensión" implica algo
más que un vínculo puramente cognitivo con un "objeto"; el individuo en
cuanto totalidad está comprometido en la misma. El sujeto deviene "Vida"
(Leben), el objeto "Mundo" (Welt). En principio - y a diferencia de
la semántica -, la hermenéutica no parece ser una superación radical de
la teoría del conocimiento moderna, sino tan sólo su complemento,
limitándose su aporte a la propuesta de un nuevo "método científico",
concurrente del físico. En su desarrollo, no obstante, ella explicita su
verdadero potencial, reformulando la propia idea de filosofía. Tenemos
que dirigir al período hermenéutico la misma pregunta que ya hemos
dirigido a los anteriores: ¿porqué se pasa al mismo? Así como, en la
filosofía analítica, se reconoce el sentido como condición del valor de
verdad, en la hermenéutica, el "entender" deviene condición del
"saber.20 El conocimiento aparece ahora como un modo derivado de
vincularse al mundo que no puede ser concebido a partir de sí, sino a
partir de la "Vida" (Leben). Únicamente sobre el trasfondo de una
comprensión originaria del mundo como totalidad hay conocimiento.21 La
"Vida" no es un evento biológico, ni puede ser comprendida a partir de
una conceptualidad de tal tipo. Significación (Bedeutung),
significatividad (Bedeutsamkeit) y contexto (Zusammenhang) son los
conceptos básicos o categorías (Lebenskategorien) a partir de los cuales
ella deviene inteligible. La primera mencionada ocupa un lugar
diferenciado frente al resto: "Vida" es el ámbito originario de la
significación (Bedeutung); significación, el correlato esencial de la
"Vida". No hay "Vida" sino allí donde hay significación. La
hermenéutica, en cuanto teoría de la interpretación y comprensión, no
sólo substituye a la teoría del conocimiento, sino que exige un
fundamento más originario; la filosofía de la Vida (Lebensphilosophie)
pasa a ocupar el lugar de la filosofía trascendental. Tal como ella
se presenta ya en su creador, la hermenéutica contiene una prioritaria
vocación metódica y una renuncia al "sistema" (System). Idea esencial de
Dilthey es el abandono de cualquier "punto arquimédico", o sea, de todo
Absoluto a partir del cual se pudiese proceder "fundacional-" o
"cartesianamente". El comienzo (Anfang) de toda reflexión es la pura
facticidad (Faktizität), no siendo posible superar el punto de vista de
la finitud mediante el movimiento reflexivo. Facticidad no puede ser ni
deducida ni demostrada sino, únicamente, "comprendida". La
"fundamentación" es sustituida por la "explicitación". La filosofía, en
cuanto Lebensphilosophie, deviene actividad de explicitación de
estructuras significativas.22
La fenomenología En la
exposición del numeral precedente no hemos mencionado la fenomenología
mientras que, con anterioridad, siempre nos referimos a ella
conjuntamente con la hermenéutica. Esto no es producto del descuido,
sino de una distinción necesaria de cuestiones. Hermenéutica y
fenomenología tienen orígenes históricos independientes. No obstante, es
un hecho innegable el que, a partir de un cierto momento, un complejo
juego de influencias se desenvuelve entre ellas. El interés recíproco de
Husserl y Dilthey, por un lado y, por otro, la explícita reformulación
de la fenomenología como hermenéutica en Heidegger, son claros elementos
en tal sentido. Si atendemos a lo dicho, es innegable que el vínculo
entre estas dos corrientes de la filosofía contemporánea es diferenciado
frente al que existe entre ellas y la filosofía analítica, estando
ausente en un caso, la ruptura que se constata en el otro. Los elementos
indicados son suficientes para, desde el punto de vista de la historia
del pensamiento, otorgar a hermenéutica y fenomenología un tratamiento
común, contraponiéndolas conjuntamente a la filosofía analítica. Sin
embargo, y contra la autoridad de Heidegger, hermenéutica y
fenomenología no son lo mismo y la pregunta por sus vínculos, sobre todo
desde el punto de vista metódico, es una cuestión compleja que, sin
desconocer confluencias, impide la simple asimilación, sea esta
unilateral o recíproca. Si se concede lo anterior, es claro que si la
fenomenología tiene que ser entendida como momento del cambio de
paradigma de la teoría del conocimiento a la del significado, lo tiene
que ser por sí misma, y no por su vínculo a la hermenéutica.23 Que
la fenomenología contiene "también" una "teoría de la significación",24
se puede conceder sin mayores discusiones. En efecto, significado
(Bedeutung), Noema, sentido (Sinn), constitución de sentido
(Sinnkonstitution), donación de sentido (Sinngebung), no menos que
expresión (Ausdruck) y comprensión (Verstehen), son parte esencial y no
dispensable de su repertorio conceptual. Sin embargo, esto no legitima
el interpretar a la fenomenología como siendo teoría de la significación
y, por tanto, como un momento más en el cambio de paradigma que
analizamos. Los elementos esenciales para otorgar una respuesta afirmativa en este punto parecen ser los siguientes: 1
En primer lugar, se trata de la propia idea de "método fenomenológico" y
de su objeto, el cual, en definitiva, es el objeto de la fenomenología
misma. El "método fenomenológico" no visa "lo real", el cual debe quedar
"entre paréntesis", sino la esencia, o sea, según la explícita
definición de Husserl, "unidades ideales de significación". Esto implica
que la temática de la "objetividad" deja de ser referida de modo
exclusivo a las aspiraciones de validez, para trasladarse, no sólo
"también", sino de modo prioritario a la significación. A partir de
ahora es establecida una nueva exigencia a toda filosofía que pretenda
el título de "trascendental" la fundamentación de la objetividad ya no
puede limitarse a los criterios resolutivos de valores de verdad. Ella
debe pasar, de una forma u otra, por la temática de la "objetividad de
la significación" y, en general, de las "idealidades". Así como el noema
es condición de posibilidad de toda referencia objetual,25 la temática
de la constitución de sentido (Sinnkonstitution) debe "anteceder", desde
el punto de vista sistemático riguroso, a la de la constitución de
"objetos" (Gegenstandskonstitution). Este nuevo problema de la validez
no está presente en Kant, tornándose posible y necesario a partir de
Frege y su concepto de "tercer reino" (drittes Reich). 2 Sin
embargo, la afirmación de un reino de "objetividades", nos dejará
siempre con la mitad de la cuestión. La pregunta por la subjetividad no
es una pregunta husserliana entre otras, sino momento esencial del
sentido originario de la interrogación fenomenológica. Tarea básica de
la misma es el dar cuenta del "pasaje de lo subjetivo a lo objetivo" o
de la "aprehensión" (Auffassen) de lo "objetivo" a partir de lo
subjetivo, siendo su concepto neural, la "intencionalidad", momento
clave de la respuesta. Ya Frege tiene explícita conciencia de este
problema y un claro lineamento respecto a su solución: si la idea
fenomenológica de intencionalidad posee en Brentano un contrapunto, ella
tiene en Frege un antecedente. 3 Las dos perspectivas, la
"objetiva" y la "subjetiva" no están desligadas, sino que se exigen de
modo recíproco. Mientras algunos críticos insisten en subrayar la
existencia de dos fases en el pensamiento de Husserl, la realista de las
"Investigaciones lógicas" y la idealista de "Ideas", otros, por su
parte, procuran relativizar la tesis de una oposición radical entre las
mismas. Sin embargo, la cuestión realmente básica no es la de decidir
esta alternativa, sino la de evidenciar el núcleo común a ambas opciones
justamente en cuanto diferentes. La esencialidad de la perspectiva
"subjetiva" es propia de las dos fases, sólo manifestándose en cada una
de ellas de forma heterogénea: como "aprehensión" (Auffassen) en el
período realista, como constitución (Konstitution) en el idealista.
Asimismo, ella tampoco está presente sin la objetiva: ámbito esencial de
aplicación del método fenomenológico es justamente el vínculo
sujeto-objeto. La idea de objetividad no-real es ahora trasladada a la
propia relación del sujeto con la objetividad siendo de este modo
referida a esencias y abordada a priori. Esta aplicación de la idea de
"tercer reino" al propio vínculo sujeto-objeto, no está ni siquiera
esbozada en Frege, quien, en este punto, permanece en una posición
"precrítica".
Una aproximación sistemática a la cuestión de la
unidad del pensamiento contemporáneo en la perspectiva de la historia de
la filosofía La heterogeneidad entre filosofía analítica,
fenomenología y hermenéutica es innegable, al punto que bien podría
preguntarse qué sentido tiene establecer entre ellas un vínculo que no
sea el meramente histórico-cronológico. Nuestra respuesta es simple:
porque creemos que, pese a todas las diferencias (que ciertamente no
deben ser subestimadas), hay puntos de contacto esenciales que permiten
considerarlas como momentos divergentes de un único movimiento o
expresiones diversas de un giro (turn) común. Filosofía contemporánea,
sea analítica, sea fenomenológica, sea hermenéutica es, de modo esencial
y no secundario, "teoría de la significación".26 La centralidad de la
temática de la significación es común a las tres tradiciones.27 Indicar
una confluencia no quiere decir afirmar identidad y, por eso, importa
atender al complejo juego de similitudes y diversidades aquí presentes.
Sentido El
sentido en cuestión en la reflexión analítica es aquel propio de
enunciados lingüísticos y posee carácter proposicional. Ventaja del
sentido lingüístico-proposicional es permitir una tematización más
precisa, tanto del caso concreto, cuanto de la conceptualidad general
necesaria para pensar el mismo; el es, no obstante, claro está,
limitado. El concepto de sentido hermenéutico es, sin duda, más
amplio. Se trata "también" del sentido de enunciados lingüísticos y
estructuras proposicionales, no obstante, asimismo, de actos, de
personalidades, de hechos históricos, de objetos culturales de todo tipo
y, en general, de "totalidades" y "estructuras". Esta amplitud del
concepto hermenéutico de sentido lo compromete en principio con cierta
imprecisión. No obstante, si ella es innegable, no se puede pasar por
alto el explícito intento de Dilthey en delimitar y articular los
diversos modos de significación en una teoría unitaria universal de la
misma, de la cual el sentido lógicoproposicional representa tan sólo un
aspecto. Dilthey diferencia tres formas de "expresión de la Vida"
(Lebensausdrücke) (una en sentido propio y dos en sentido amplio),
correspondientes e correlacionadas internamente a tres modos del
entender (Verstehen) y de la significación (Bedeutung): a) el entender
lógico posee como rasgo esencial su carácter no contextual; b) el
entender técnico tiene naturaleza teleológica, dirigiéndose a actos que
ostentan una finalidad inmanente; c) el entender vivencial, finalmente,
que es el correlativo de la "expresión" (Ausdruck) en sentido estricto,
supone la manifestación de un interior en un exterior e, inversamente,
la interpretación de aquel a partir de éste. En el caso de la
fenomenología, vale en principio algo similar a lo expuesto en el caso
de la hermenéutica. Su propio desenvolvimiento la lleva a focalizarse en
dos cuestiones de decisiva importancia, no sólo para ella, sino también
para las dos tradiciones restantes: a) ¿Es todo sentido susceptible de una formulación lingüística o hay sentidos que son intrínsecamente extra-lingüísticos? b) ¿Es todo sentido proposicional (o, por lo menos, proposicionalizable)? Una
forma "técnica" que asume ésta importante discusión, si bien no la
única posible, se refiere a la interpretación del noema husserliano. Si
la mencionada más arriba es la postura "clásica" de la filosofía
analítica, no podemos pasar por alto que, a partir de la así llamado
teoría del significado como uso, y en general, de la creciente
valorización de la perspectiva pragmática frente al proyecto original de
una semántica "pura", va a surgir una tendencia a entender el sentido
lingüístico como caso particular del sentido de actos y, de este modo,
como variante de un concepto más abarcador. La así llamada "teoría de la
acción" es un desenvolvimiento ulterior en ésta perspectiva, aún
cuando, claro está, ella sea metódicamente desenvolvida como una teoría
del lenguaje que describe los actos. Bajo tal punto de vista,
ciertamente se pueden buscar nuevas aproximaciones entre las tres
corrientes que estudiamos.
Variaciones en torno al concepto de sentido No
meramente el concepto de sentido - por decirlo así, "en abstracto" - es
patrimonio común a las tres tradiciones estudiadas, sino un amplio
complejo de temas que lo implican, sin ser sin más reducibles al mismo, a
saber: a) paralelos conceptuales, b) destaque de ciertas nociones y c)
trasfondos teóricos similares. Veamos, sin cualquier pretensión a
exahustividad, algunos ejemplos. a) A la distinción analítica entre
sentido y referencia, corresponde la fenomenológica entre noema y
objeto; al principio semántico de que todo término tiene una referencia,
el principio (brentaniano) de que todo acto intencional tiene un
objeto; a la temática, surgida en el marco de la teoría referencial de
la significación, de términos sin referencia, la cuestión
(bolzano-brentaniana) de representaciones sin objeto; a la teoría de las
descripciones, la distinción entre contenido (Inhalt) y objeto
(Gegenstand) o la teoría de meinongniana de objetos inexistentes; a la
noción de predicados de diferente orden, la noción de objetos o,
eventualmente, de actos de niveles diversos; a la centralidad del
problema del juicio falso, la centralidad del problema de los juicios
negativos verdaderos, etc. De modo similar con respecto a semántica y
hermenéutica, podemos decir que al "principio de contexto" corresponde
la idea de "entramado significativo" (Sinnzusammenhang), a la idea de
predicados de segunda orden, la idea de experiencias de segunda orden
(que son en Dilthey esenciales para la lógica), etc. b) En otros
casos, mas que de paralelos, se trata del carácter clave que asumen
ciertas nociones como, por ejemplo, concepto y objeto, estado de cosas
(Sachverhalt) y hecho (Tatsache), el carácter no contextual de la
significación lógica y la correlativa posibilidad de desenvolver una
semántica pura,28 la antecedencia del juicio con respecto al concepto,
la negación de que el juicio sea una reunión de representaciones y
afirmación de que se trata de una reunión del contenido de las
representaciones, diferencia entre concepto (Begriff) y representación
(Vorstellung), etc. c) Finalmente, en otros casos, los puntos de
contacto lo constituyen teorías que remiten a trasfondos
histórico-sistemáticos similares. Así, tanto la noción de "tercer reino"
(drittes Reich), como la diferencia entre la cosa (Ding) y el "ser de
la cosa" (Sein des Dinges) y su derivación en la idea de "estados de
cosas" (Sachverhalte), como la diferencia entre ser (Sein) y ente (das
Seiende), aún cuando ciertamente no son ni idénticas ni paralelas,
tienen como marco implícito común la cuestión clásica de la equivocidad
del ser.
Subjetivo-objetivo Entre los presupuestos
posibilitantes del concepto de significación ocupa un lugar de destaque
la llamada polémica en torno al psicologismo. Llamamos psicologismo a
toda teoría que, de un modo u otro, reduzca la significación a una
entidad psicológica (vivencia (Erlebnis) o representación
(Vorstellung)).29 Su crítica, así como, correlativamente, el compromiso
con un cierto "platonismo", es un factor clave en el surgimiento tanto
de la semántica cuanto de la fenomenología. En el caso de la
hermenéutica, como ya vimos, la preocupación con la temática mencionada
adquiere importancia en su desenvolvimiento. Así, aún cuando por vías
diferentes, la discusión sobre el psicologismo termina siendo central en
las tres tradiciones. La perspectiva analítica es "objetivista". El
dato a ser reflexionado es el lenguaje y, eventualmente, la
significación lingüística. La subjetividad del sujeto sólo es tema en
tanto lenguaje que tematiza la misma, pero no en lenguaje objeto, como
factor productor o condición del propio lenguaje. Como ya indicamos,
la perspectiva fenomenológica es, por el contrario, esencialmente
"subjetiva". Ahora, como debería ser obvio, mas no lo es, un abordaje
subjetivo no implica "psicologismo",30 por el contrario: si la
formulación de la idea de objetividad no-real es condición sine qua non
para fijar el concepto de significado en su especificidad, ella torna
necesario un nuevo problema del sujeto característicamente diferente del
moderno y en el cual la cuestión de la trascendencia cambia su eje del
mundo real al ideal-objetivo.31 Este nuevo problema no se plantea (ni
puede plantearse) en el psicologismo, dado que él consiste en negar la
trascendencia mencionada, mas se coloca de modo ineluctable como
consecuencia de su superación, siendo esta, por tanto, supuesto de la
temática fenomenológica de la subjetividad (una temática, por tanto, no
pres- sino posfregueana). Fenomenología y hermenéutica encuentran en
el trazo subjetivo un elemento común. En ambas no es el concepto de
sentido en sí lo que preocupa de modo primario, sino siempre el sentido
vinculado a la vivencia de su aprehensión, sea ésta un "entender"
(Verstehen) o un captar (Auffassen). 32 No obstante, en la similitud
mencionada se contiene, al mismo tiempo, una diferencia. El sujeto de la
hermenéutica es algo heterogéneo de aquel de la fenomenología; su
relación al "objeto" no es pensada a partir de la noción de esencias,
sino de facticidad. De la superación del psicologismo por Frege, la
filosofía analítica se dirige, con Wittgenstein, a una critica radical
del solipsismo metódico y del conciencialismo en general. La
fenomenología recorre un camino comparable: la crítica de la
subjetividad moderna se constituye en tema central de reflexión.33 A la
hermenéutica, por su parte, corresponde el mérito de haber dado inicio a
tal revisión. De este modo, en el momento inicial y final del
desarrollo de las tres tradiciones hay coincidencia, por un lado en la
discusión en torno al psicologismo y en la preocupación con la
objetividad de la significación, por otro, en la crítica radical del
conciencialismo y del sujeto de la modernidad.
El punto de vista metódico Si
existe hoy una tendencia incipiente a establecer vínculos entre
filosofía analítica, fenomenología y hermenéutica, existe también una
reacción que procura mantener, sobre todo por una razón eminentemente
metodológica, el hiato entre las tradiciones mencionadas. La más seria
objeción que se puede dirigir a nuestra tesis es que ella se concentra
unilateralmente en la perspectiva temática, subestimando la
consideración metódica. Ahora bien, aquí existirá siempre un abismo
insalvable entre una filosofía que se concibe a sí misma como análisis
del lenguaje y otra que o pretende una consideración inmediata de los
pensamientos o reincide en el examen introspectivo.34 La línea
demarcatoria entre filosofía analítica y no analítica debe ser fijada
sobre la base del principio de que, para la primera sólo es posible un
estudio de los "pensamientos" (Gedanken) a través de un análisis del
lenguaje.35 El argumento de la irreductibilidad metódica merece
detenido estudio. Él es, sin duda, un buen argumento contra aquellos que
buscan aproximar la filosofía analítica a la fenomenología de un modo
tal que minimizan las diferencias entre ambas. Sin embargo, el no es un
buen argumento contra nuestra tesis, la cual no desconoce la alteridad
aquí presente sino que la redimensiona a partir de la afirmación de la
existencia de un núcleo común.36 Existe una mitología de lo
puramente metódico, similar a aquella de lo puramente "dado". Métodos,
sin embargo, no son nunca inocentes. Todos ellos implican, al mismo
tiempo, compromisos teóricos, un ámbito temático-conceptual, no menos
que objetivos o tareas que les dan sentido. Justamente por ello, existe
una limitación intrínseca a todo proceder metódico: ni él puede dejar de
presuponer, ni él puede justificar aquello que presupone. El análisis
lógico del lenguaje no es una excepción de este principio, sino que lo
confirma. Este hecho queda oculto por el acento dado a la idea del
lenguaje como "límite", a la imposibilidad de su "ultrapasaje"
(Nichthintergehbarkeit) y a su carácter último (Letztheit), de forma tal
que el análisis se presenta como la culminación de la propia idea de
método y, con ella, de la pretensión filosófica básica de reflexividad
radical. El no supone "nada" en la medida en que es capaz de tematizar
"todo" (lo que se puede tematizar, o sea, lo que se puede "decir").
Pero, ¿qué es ése lenguaje no ultrapasable con el cual se ocupa el
método semántico? Ciertamente, no es el lenguaje como fenómeno de la
naturaleza, sino como "medio universal". En consecuencia, el análisis
lingüístico requiere de un criterio identificador de su objeto. Ahora
bien, tal criterio no es posible de principio sin la idea de
"significación", siendo la misma, por tanto, imprescindible para fijar
aquello a ser analizado. "Significación" es parte del repertorio
conceptual con el cual la filosofía analítica fija su objeto y, en
consecuencia, presupuesto del método lingüístico.37 Si el objetivo
de la oposición mencionada al comienzo del numeral es establecer en qué
consiste la diferencia primera del análisis lingüístico con todo otro
modo de hacer filosofía, entonces, tenemos que decir que este objetivo
no es alcanzado. El punto de partida dista de ser obvio, no quedando en
claro, en qué se sustenta, a no ser que, implícitamente, se tenga ya en
vista al análisis lógico como culminación de la historia del
pensamiento. En efecto, se da por concedido que la filosofía es análisis
de los pensamientos y, sobre la base de este presupuesto, se plantea
una alternativa entre dos formas de efectivar al mismo. Sin embargo, ni
en el periodo ontológico, ni en el epistemológico, la filosofía fue
concebida como "análisis del pensamiento" (sino como análisis del objeto
o de nuestro conocimiento del mismo). En consecuencia, para que tenga
sentido fijar en el seno de la filosofía una línea demarcatoria
exhaustiva y suficiente entre dos formas del análisis de los
pensamientos, se debe ya presuponer la idea de que la filosofía es
análisis del pensamiento, no menos que la propia noción de
"pensamiento". Ahora bien, justamente ése es el punto, pues para aceptar
esos dos presupuestos, el establecimiento de la noción de sentido y su
distinción de la del valor de verdad es esencial. Si esto es así, el
criterio en cuestión fija una delimitación inequívoca de lo que sea la
filosofía analítica en el marco de la filosofía contemporánea, aún
cuando, justamente por ello, no establece unos hiatos con las otras
corrientes de la misma, sino una diferencia sobre el trasfondo de una
coincidencia. Con respecto al método fenomenológico y al
hermenéutico, vale algo similar que con respecto al analítico: tanto la
propuesta metódica de la fenomenología, cuanto de la hermenéutica,
presuponen el concepto de significación como horizonte en el cual son
inteligibles. En síntesis, debe concederse que, entre las tres
líneas principales de la filosofía contemporánea, existe
irreductibilidad metódica. Con todo, la constatación de este hecho no
compele a afirmar la existencia de un hiato absoluto entre las mismas.
La diferencia metódica es justamente consecuencia de un marco temático
compartido dado por el concepto de significación y con respecto al cual
ellas constituyen opciones diversas. El reconocimiento de la
irreductibilidad metódica es, por tanto, un argumento que no sólo no
invalida nuestra tesis sino que, por el contrario, la confirma desde una
perspectiva inesperada.
Consideración final A través de las
páginas que antecedieron hemos procurado transmitir al lector una forma
de ver la filosofía contemporánea diversa a aquella mayoritaria en
nuestros días. 1 Esencial en nuestra tesis es la afirmación de la
conmensurabilidad entre filosofía analítica y
fenomenológico-hermenéutica. De lo que se trata no es de eliminar toda
diferencia, sino de superar la idea de un abismo irreducible entre las
tres tradiciones, la cual, de modo irreflexivo y no tematizado, está en
la base de la recíproca ignorancia y el mutuo desprecio. 2 Lo dicho
implica, en el ámbito programático, el restablecimiento del diálogo
entre las mismas, diálogo que aún existía en un comienzo y que se perdió
posteriormente. Tal propuesta, sin embargo, está lejos de ser un
llamado a la buena voluntad, un bien intencionado aún cuando ingenuo
"seamos amigos". La posibilidad de diálogo es objetiva, dada por la
existencia de un sustrato temático común que posibilita la traducción de
problemas de una tradición en los términos de la otra. 3 La
conmensurabilidad temática, sin embargo, no es sino la manifestación
superficial del hecho que, desde el punto de vista de la historia de la
filosofía, semántica, hermenéutica y fenomenología son momentos
heterogéneos de un mismo "giro" (turn), manifestaciones diversas de un
proceso unitario justamente en cuanto diferentes. No sólo afirmamos,
pues, que hay un núcleo temático básico común sino, asimismo, que ella
manifiesta el mismo "giro" fundamental en la historia del pensamiento.
La propia irreductibilidad metódica, que debe ser sin duda concedida, no
contradice sino que por, el contrario, confirma este hecho. Si
nuestras tesis se opone en general a un cierto consenso hoy vigente, se
oponen en particular a la explícita mitología analítica. La visión de la
filosofía contemporánea y de su vínculo con la historia de la filosofía
que en ella se contiene, difiere de la que hemos esbozado en dos puntos
principales: 1 Para el pensador analítico, la oposición que
caracteriza el pasaje del período moderno al contemporáneo es la
referente a filosofía del lenguaje - filosofía de la conciencia. Lo que
hemos llamado "período epistemológico" no es para él, sino "filosofía de
la conciencia", siendo que, aquello que en el problema moderno del
conocimiento era legítimo, se disuelve en semántica, lo que era
ilegítimo, deviene sicología no-filosófica. 2 Dado que, por otra
parte, para el pensador analítico, la oposición filosofía de la
conciencia - filosofía del lenguaje es exhaustiva, el no puede entender
el proceder fenomenológico (y, en general, cualquier otra forma de
filosofía que no sea la propia) ya que no como filosofía del lenguaje,
entonces como filosofía de la "conciencia" (que en nada se diferencia de
la moderna, sino que es simplemente una prolongación de ella, en
definitiva, un remanente arcaico, un fósil conceptual). De esta forma,
la filosofía analítica establece un corte absoluto no sólo con las otras
tendencias contemporáneas, sino con la propia historia de la filosofía,
corte absoluto que, definiendo su vínculo con la misma como pura
negación, intenta fundar un egocéntrico y autosuficiente
a-historicismo.38 Lo que diferencia el esquema analítico del
propuesto en este ensayo, es que éste, al ser más englobante, posibilita
ver un punto de unión donde, de otro modo, no habría sino pura
alteridad, restituyendo así no sólo la unidad de la filosofía
contemporánea, sino de ésta con la historia de la filosofía y, por tal
motivo, de la filosofía misma. Al fin de cuentas, ¿porqué el interés en
la mediación? Nada más y nada menos que para restablecer la unidad de la
filosofía en la perspectiva de su historia. La marcha de la
filosofía asemeja aquella del cangrejo: avanza en cuanto retrocede. Ella
no es progresiva en el sentido de acumulación gradual de verdades, ni
constructiva en el sentido de articulación de un sistema de las mismas.
Ambas cosas pueden, eventualmente, acontecer "también" en la filosofía,
no obstante, no constituyen su esencia ni, mucho menos, la razón
esencial de su devenir. La construcción sistemática, la derivación de
consecuencias, la "solución de problemas", los "discursos
argumentativos", son internos a las tradiciones ya constituidas, signos
de una "virada" (turn) ya efectuada, pero no fundan un nuevo comienzo en
la historia del pensamiento. Ellos son posibles sólo como
desenvolvimientos epigonales, no propiamente como "pensar" originario.
El "progreso" en filosofía camina en la dirección de la explicitación;
la identificación de supuestos (tanto lógico-veritativos cuanto
hermenéuticos) es el impulsor de su historia. En cada nuevo período
filosófico se tematiza aquello que era aceptado de modo tácito, aún
cuando necesario, en el período anterior.39 También el período
ontológico y el epistemológico-trascendental trabajaban de esta forma.40
En éste sentido hay un esencial elemento de unión de la filosofía
contemporánea con la historia de la filosofía. La "virada" al
significado es un momento más en la larga historia de la explicitación. Podemos
invertir, en nuestro punto de llegada, nuestro punto de partida.
Partimos de buscar la unidad de la filosofía contemporánea subyacente a
su diversidad. Terminamos aprendiendo que esta unidad nada más es que la
unidad de la propia filosofía para la cual le es esencial su historia.
Referencias bibliográficas APPEL,
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DÍA
MUNDIAL DE LA FILOSOFÍA -HOY- ¿QUÉ ES FILOSOFÍA?REVISTA OBSERVACIONES
FILOSÓFICAS
http://www.atinachile.cl/content/view/8123236/DIA-MUNDIAL-DE-LA-FILOSOFIA-2O-Nov-2014-REVISTA-OBSERVACIONES-FILOSOFICAS-_-QUE-ES-FILOSOFIA.htmlEditorial:
Dr. Adolfo Vásquez Rocca - Director:
http://www.observacionesfilosoficas.net/descripcion.html________________________________DÍA
MUNDIAL DE LA FILOSOFÍA2O de Noviembre de 2014
Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización,
Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el
Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008. 221 páginas | I.S.B.N.:
978-84-7822-523-1
Libro: Rorty: el Giro narrativo de la Ética o la Filosofía como género literario[Compilación
de Conferencias en México D.F.] Editorial Hombre y Mundo (H & M),
México, 2009, 450 páginas I.S.B.N.: 978-3-7800-520-1
Para conmemorar el Día Mundial de la Filosofía el Equipo Editorial de REVISTA OBSERVACIONES FILOSÓFICAS
ha considerado oportuno (re)publicar las EDITORIALES que han aparecido
en los números sucesivos de la publicación; Editoriales donde se
pregunta o interroga por la naturaleza de esta actividad que es la
Filosofía; respuestas contemporánea para preguntas clásicas:
- ¿QUE ES FILOSOFIA? - José ORTEGA Y GASSET
(1928–1929, curso publicado póstumamente en 1957)
- WAS IST DAS - DIE PHILOSOPHIE ? (1955)- Martin HEIDEGGER
- "LA FILOSOFÍA
–desde hace más de un siglo– se encuentra moribunda, pero nosotros no
queremos ser sus sepultureros. La filosofía no está muerta, aunque, tal
vez, sí este gravemente enferma, en tanto que ha caído en una
profesionalización excesiva; la mayoría de los filósofos se limitan a
comentar ideas canónicas y a realizar especulaciones académicas
estériles, que no abordan ni proponen problemas nuevos. Pese a todo
existen filósofos que están preparados para hacer frente a las grandes
novedades de la cultura...
- "LA FILOSOFÍA–desde
hace más de un siglo– se encuentra moribunda, pero nosotros no
queremos ser sus sepultureros. La filosofía no está muerta, aunque, tal
vez, sí este gravemente enferma, en tanto que ha caído en una
profesionalización excesiva; la mayoría de los filósofos se limitan a
comentar ideas canónicas y a realizar especulaciones académicas
estériles, que no abordan ni proponen problemas nuevos. Pese a todo
existen filósofos que están preparados para hacer frente a las grandes
novedades de la cultura.
Ha
sido Sloterdijk quien ha propiciado un cambio en el estado de ánimo de
la Filosofía y en su formas de comunicación. Apoyado en una lectura
muy potente de Nietzsche, este alemán crítico de la teoría social y
mediática frankfurteana, denuncia el carácter nocivo de lo que denomina
la "ciencia melancólica".
Los
últimos hombres serán apáticos y sin afecto natural. Ya no se llega a
hablar de lo que antes era un amor a la sabiduría, realmente ya no hay
ningún saber del que se pueda ser amistoso.
La
filosofía no se encuentra moribunda, sino más bien se mantiene en
estado virulento todavía hoy, lo cual se debe sin duda a los resultados
de su capacidad para hacer amigos a través del texto. De allí que
escribir libros sea una empresa telecomunicativa claramente
pos-pesimista.
El
hombre es un animal hiperbólico, una exageración. Hay que aprender a
desear, pero no esperar demasiado. En el intertanto tenemos que vivir.
La vida no se puede suspender ni postergar –el juicio sí–, ser un
proyecto siempre inconcluso nos hace esclavos de nuestros sueños. Pero
la elección de un futuro no debe ahogar mi presente, mi emocionalidad,
mi amor al riesgo y mi libertad para equivocarme ¡Todos vivimos, en
parte, de anticipaciones de nosotros mismos!.
El
ser humano, como término correlativo a la técnica, es el resultado de
un des-ocultamiento, que desvela su modo de salir de la naturaleza
hacia la cultura técnica. Sloterdijk sostendrá que es a través de la
noción de antropotécnica por la que el hombre des-oculta los caracteres
latentes de su prehumanidad. Es a causa de su infradotación orgánica
que el ser humano despliega su potencial técnico. No es, entonces, que
el hombre haga "uso" de la técnica, sino que el hombre es, en sí mismo,
un animal técnico.
La
filosofía no sirve al Estado, ni a la Iglesia, que tienen otras
preocupaciones. No sirve a ningún poder establecido. La filosofía sirve
para hacer de la estupidez una cosa vergonzosa. La Filosofía es una
empresa de desmitificación.
La
filosofía alemana universitaria ha padecido, después de las últimas
propuestas creadoras (Heidegger, Adorno, Bloch), una esclerosis múltiple
que ha alertado sobre su defunción. Como señala Eugenio Trías: “no
hubo en Alemania una explosión filosófica entre los años sesenta y
ochenta comparable a la francesa (la de todos esos grandes filósofos,
ya muertos, que constituyeron la cúspide de la grandeur filosófica de
nuestro país vecino: Sartre, Merleau Ponty, Gaston Bachelard, Foucault,
Deleuze, Derrida) y la armada italiana ...”
Alemania
se ahogó en un estéril academicismo que ha terminado por cercenar toda
su gran vena creadora, y que hasta Adorno y Heidegger había poseído
una continuidad asombrosa: de Leibniz a Nietzsche, de Kant a Husserl,
de Schelling a Cassirer. Sólo se han trazado, en las últimas décadas,
proyectos sincréticos, como el de Habermas, limitados a la teoría
política, pero sin ese estremecimiento de emoción y razón que
caracteriza a toda verdadera propuesta filosófica. Una inflación de
virtuosismo académico ha asfixiado la creatividad. La sombra del
nacionalsocialismo ha castrado toda una generación filosófica que ha
preferido formarse en tradiciones ajenas, especialmente anglosajonas, a
fecundarse en las propias.
Ahora
bien, la “Filosofía italiana” post 90' tomo la posta, luego de la
deconstrucción francesa y la arqueología foucaultiana. Los cruces,
hibridaciones y recuperaciones, escuelas y “armadas” en frentes diversos
se interna en las diversas interpretaciones de los autores
emblemáticos de la contemporaneidad: de Nietzsche a Heidegger. Virno,
Agamben o Esposito, eso que se ha dado en llamar la 'armada italiana' y
que –sin duda– lidera las discusiones de este novísimo y vigoroso
género filosófico (interdisciplinario) que conocemos como Biopolítica y
–que comprende desde el disciplinamiento del cuerpo, la higiene de la
nación a la Historia de la sexualidad– que el presente número de
Observaciones Filosóficas dedica particular atención.
Por
fortuna en lugar de disolverse en el polvo, la filosofía esta de
vuelta en manos de los nietos de Adorno y Heidegger. De pronto el
cuerpo de la filosofía –en estado catatónico– ha mostrado un nuevo
pulso, el desarrollo de una idea filosófica, bien expuesta y
argumentada, que es lo que da carácter e identidad a una filosofía.
Pues bien, en la mismísima Alemania, de pronto, como un magnífico
desmentido a todos los presagios mortuorios, la filosofía a despertado a
un nuevo vuelo renacentista donde se aborda la historia de la
intervención del hombre sobre el hombre, desde las antiguas tradiciones
filosóficas de Oriente y Occidente hasta internarse en las modernas
tecnologías génicas. Un pensamiento que con bella retórica y agudeza
fenomenológica enfrenta los problemas de su tiempo, atento y perspicaz,
que dibuja una “ontología de nosotros mismos”, que incorpora a sus
observaciones todo aquello con lo que el hombre convive: signos,
máquinas, animales, plantas, virus, bacterias, textos, obras de arte,
museos, prótesis, intervenciones quirúrgicas, fármacos; a lo que se
debe sumar la crisis del humanismo, la irrupción de la cibertecnología y
el surgimiento del provincialismo global.
El
pensamiento referido es la filosofía expuesta en esa magnífica
trilogía denominada Esferas, y cuyo autor es Peter Sloterdijk, una
auténtica obra maestra de filosofía. Allí hay todo lo que la verdadera
filosofía implica: admiración, asombro ante la vida; vértigo ante la
existencia; emoción por el hecho mismo de ser, de existir; elaboración
de una idea (la idea de esfera). Articulación de ésta. Despliegue de
las categorías que le corresponden.
Lo
que mejor acredita a esa idea filosófica es la ejemplar exploración de
ese ámbito que suele llamarse la primera categoría, o lo matricial.
Algunas páginas son memorables: ayudado, como Virgilio, por un uso libre
de la ginecología, se interna en ese inferos en el que habita, con
Eurídice, el ser nuestro previo al existir (y al mundo), la vida en la
matriz, la vida intrauterina, con sus principales cuasi-objetos, la
placenta, el cordón umbilical, los tonos de soprano de la madre que se
filtran por el líquido amniótico, el nacimiento ab ovo, el vínculo dual
madre-hijo, la relación entre hermanos gemelos, etcétera.
Todo
ese recorrido de ginecología filosófica es, a mi modo de ver, una
verdadera diadema ontológica y metafísica. En tres o cuatro páginas de
ese magnífico primer tomo se concentra más energía creadora de
pensamiento que en los aburridísimos e infinitos textos archi-académicos
que suele producir la Alemania de la segunda posguerra. Se entiende
que para la Academia Sloterdijk sea L'enfant terrible de la Filosofía
alemana. La filosofía genuina, siempre provoca y genera disputas
intestinas.
También
lo contrario: no todos los días puede saludarse la emergencia de una
filosofía. En medio de la tierra baldía de la filosofía de hoy, una
filosofía que se demora demasiadas veces –y se confunde con frecuencia
con sucedáneos, con formas ensayísticas sin pulso metafísico, con
periodismo de ideas sin aliento ni emoción– este texto de Sloterdijk
constituye una saludable excepción. Tiene además el valor adicional de
producirse en Alemania. Demuestra que incluso en este país, en el que el
agobio interpretativo y exegético ha terminado devorando la
creatividad, también puede resplandecer el futuro de una filosofía
dispuesta a ir más allá de nosotros mismos.
-
La extrañeza propia del pensamiento contemporáneo, y de su devenir con
sus cruces, hibridaciones, recuperaciones, olvidos y nostalgias,
escuelas y “armadas” en frentes diversos, arriesga convertirse en un
vano gusto por la novedad, en una “comezón de oír” se interna en las
diversas interpretaciones de nuestros autores emblemáticos, nuestros
genios modernos, de Nietzsche a Heidegger, de Freud a Foucault, de
Sloterdijk a Bauman; de Jean-Luc Nancy a Virno, Agamben o Esposito, eso
que se ha dado en llamar la 'armada italiana' y que –sin duda– lidera
las discusiones de este novísimo y vigoroso género filosófico
(interdisciplinario) que conocemos como Biopolítica. Asimismo los
Estudios estéticos, que hoy más bien debiéramos calificar como Estudios
culturales o de Nuevos Medios, lo que precisamente Peter Sloterdijk
lleva a cabo como Rector de la Escuela de Diseño de Karlsruhe.
En
estos casi 10 años de publicación ininterrumpida, situación
curiosamente inusual en las revistas académicas sobre Filosofía
contemporánea. Revista Observaciones Filosóficas ha sido un testigo
privilegiado de las trasformaciones, derivas, posicionamiento y
capitulaciones de los diversos géneros filosóficos; de problemas,
dilemas y controversias que siguen trayectorias a las que hay que estar
atentos y que aquí damos un espacio privilegiado, propiciando lo
exploratorio e investigativo, intentando construir nexos de sentido, y
abordar los tópicos más relevantes del malestar que atraviesa nuestra
cultura –asomándose en los entresijos de la filosofía contemporánea,
para develar sus procesos embrionarios y comprender los problemas que
hacen a la filosofía desde su mismo origen y gestación. Este aspecto
embrionario y genético es lo más propio de la tarea filosófica, invitar a
sus interlocutores a salir del estrecho ámbito de sus ocupaciones
individuales para instalarse en el ágora pública, para participar de los
relatos fundacionales, para asistir a la génesis, giros y fracturas de
los saberes contemporáneos, en los que el pensamiento se busca a sí
mismo en un intento de configurar una “imago mundi”, esta antiquísima
expresión usada por los alquimistas– una representación del mundo que,
apartándose de toda cartografía, expresa su significado mitográfico: es
decir, una interpretación del mundo mediante imágenes o elementos que
lo representan de una forma cifrada, hermética y polisémica.
El
individuo es el testigo de la pérdida de la comunidad. El individuo es
alguien al que se lo define como alguien que sólo tiene relaciones de
exterioridad con el otro. Podemos advertir de inmediato lo que la
soledad del individuo puede tener de terrible, de desastroso, de
inhumano. Aun cuando, paradojalmente, nos encontremos en plena euforia
del individuo.
“El
otro” tipificado como extraño por desconocido es un portador innato de
incertidumbre, de potencial peligro, siendo, tal vez, su mayor
amenaza, el atentar contra la clasificación misma que sostiene el orden
del espacio social en el que se inscribe mi mundo. Justamente, los
extraños irritan, desagradan, desconciertan porque tienden con su sola
presencia a ensombrecer y eclipsar la nitidez de las líneas fronterizas
clasificatorias que ordenan el mundo en el que vivimos, y de éste
modo, cuestionar de manera radical la presunta comprensión recíproca
que el “yo” tiene con el “otro”. El extraño, como cuestionador
implacable del orden al que ingresa desde tierras ignotas, ha sido a
menudo tipificado con el estigma de ser portador de suciedad, puesto
que la suciedad es el caos contaminante que el orden existente pretende
expulsar, o bien, contagiado de ambivalencia, puesto que ésta los hace
irregulares e impredecibles en sus reacciones.
El
principio de incertidumbre, las ciencias de la complejidad, las
teorías del caos, lo hiper-textual, las lógicas paraconsistentes,
polivalentes o simplemente de la vaguedad, nos enfrentan al reto de lo
incierto, de la zozobra y la perplejidad; todo en nuestro balbuceante
intento de saldar cuentas con nuestra sensibilidad de época, que excede
-con mucho- los límites de la razón cartesiana.
Cada
época no sólo propicia, sino que también exige el planteamiento de
unos determinados temas y unas determinadas preocupaciones. No sólo
preocupaciones, sino también obsesiones, como la sospecha de la
caducidad de nuestros certezas. Lo importante no son los hechos sino sus
interpretaciones. La certeza de un hecho no es más una verdad
relativamente interpretada y por lo mismo, incierta. La posmodernidad,
por más polifacética que parezca, no significa una ética de carencia de
valores en el sentido moral, pues precisamente su mayor influencia se
manifiesta en el actual relativismo cultural. La moral posmoderna es una
moral que cuestiona el cinismo religioso predominante en la cultura
occidental y hace hincapié en una ética basada en la intencionalidad de
los actos y la comprensión inter y transcultural de corte secular de
los mismos. En este sentido la posmodernidad abre el camino, según
Vattimo, a la tolerancia, a la diversidad. Es el paso del pensamiento
fuerte, metafísico, de las cosmovisiones filosóficas bien perfiladas,
de las creencias verdaderas, al pensamiento débil, a una modalidad de
nihilismo débil, a un pasar despreocupado y, por consiguiente, alejado
de la acritud existencial. Vivimos un tiempo sin certezas.
Los
Artículos y textos que aquí se presentan intentan dar cuenta de los
latidos de un mundo cuyo pulso es difícil de tomar; y el ritmo en el
diagnóstico del pulso merece ser estudiado porque la historia de su
análisis es larga y profusa. He aquí pues un tratado sobre el pulso.
El
desasosiego permanente del pensamiento occidental, que cobra cuerpo
con las interpelaciones de autores emblemáticos, de Nietzsche a
Heidegger, de Freud a Foucault, de Sloterdijk a Jean-Luc Nancy, nos
fuerza a la serie de nuevas lecturas críticas y replanteamientos a las
que hoy asistimos y respecto de los cuales Revista Observaciones
Filosóficas ha sido un testigo privilegiado. A algunos de estos
problemas, dilemas y controversias están dedicadas las páginas que
siguen, escritas de modo exploratorio e investigador, intentando
construir nexos de sentido, y profundizar en las raíces de problemas
comunes y conflictos intelectuales.
Es
así como presentamos un nuevo número de Revista Observaciones
Filosóficas, una edición de antología, que además de abordar los tópicos
más relevantes del malestar que atraviesa nuestra cultura y asomarse
en los entresijos de la filosofía contemporánea, para develar sus
procesos embrionarios y comprender los problemas que hacen a la
filosofía desde su mismo origen y gestación. Para abordar este desafío
nuestra publicación cuenta, en su Consejo Editorial con firmas tan
destacadas como las de José Luis Pardo, Eugenio Trías, Jacobo Muñoz
Veiga, Adela Cortina, Gianni Vattimo, Slavoj ?i?ek, Rüdiger Safranski,
Julia Kristeva, entre los europeos; Carla Cordua, Cristóbal Holzapfel,
Jorge Acevedo, Hugo Renato Ochoa, Mirko Skarica, entre los nacionales.
Agradecemos a tan reputados especialistas que nos confíen sus trabajos,
investigaciones e incluso traducciones originales, anotadas y en
edición crítica para su difusión en nuestras páginas.
En
este número nos preciamos de presentar trabajos de la profesora Dra.
Carla Cordua Sommer –Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales
2011 (ex aequo con Roberto Torretti)– y del Profesor Dr. José Luis
Pardo Torío –Premio Nacional de Ensayo 2005– otorgado por el Ministerio
de Cultura de España.
-
“Filosofía”, en el sentido vago y corriente de la palabra, acontece
doquiera el hombre cavila sobre sí, doquiera se queda consternado ante
la incomprensibilidad de su estar-aquí, doquiera las preguntas por el
sentido de la vida emergen desde su corazón acongojado y trémulo. De
este modo se le ha cruzado la filosofía casi a cada hombre alguna vez –
como un sobresalto que nos estremece de súbito, como una aflicción y
melancolía al parecer sin fundamento, como pregunta inquieta, como una
sombra oscura sobre nuestro paisaje vital. Alguna vez toca a cada quien,
tiene muchos rostros y máscaras, conocidas e inquietantes, y tiene
para cada uno una propia voz, con la cual lo llama”.
La
reunión aparentemente azarosa de los artículos que presentamos en este
número –que busca hacer justicia con aquellos trabajos que por una u
otra razón no encontraron lugar en ediciones anteriores– o números
monográficos, ha originado un efecto sorpresivo donde la aparente
diversidad de posicionamientos y perspectivas permite ver la complejidad
emergente del universo intelectual de nuestra época crítica. Logrando
así una visión panorámica y testimonial de los cruces de lugar, de los
problemas que convergen, y que sólo ahora se han revelado como una
galería o colección de estudios idiosincrásicos que en sus entresijos
dejan asomar caracteres y retratos de distintos estados de ánimo, que
son lo que, finalmente, constituye el fondo de toda gran filosofía. Como
señalaba Nietzsche todos los sistemas filosóficos siempre son algo así
como unas memorias inadvertidas y unas confesiones involuntarias de
sus autores. He aquí pues un conjunto de artículos, investigaciones y
traducciones que con la firma de importantes autores dan forma a este
número recopilatorio de Revista Observaciones Filosóficas.
- LA FILOSOFÍA
es una actividad crítica y elucidante que se ejerce en el lenguaje.
Como la inteligencia, se alimenta más de preguntas que de respuestas.
Por ello la filosofía surge de la sospecha, la perplejidad y el asombro.
Estando así llamada a remover creencias inerciales, a hacer tambalear
certezas culturales y ampliar miradas obtusas que sólo giran sobre sí
mismas. Este espacio busca poner en ejercicio el espíritu crítico, la
vocación investigativa, así como abrir espacios al debate como aventura
de lo humano, sin verdades clausuradas que sofoquen el pensamiento y
nieguen la poesía.
El
pensamiento goza de buena salud. Y, precisamente, la salud de la
filosofía, está en proyectos como los de esta revista, donde el diálogo
interdisciplinario, la discusión crítica y el pensamiento original e
independiente permiten salir del marco hermético de ciertos
departamentos universitarios, aislados y emplazados como sociedades
secretas, con sus propias retóricas, e incluso sus propios ritos de
iniciación.
Aquí
se invita al lector a salir "hacia adentro" de su propia disciplina,
al ágora pública, para asistir a la génesis, giros y fracturas de los
saberes contemporáneos, en los que el pensamiento se busca a sí mismo en
un intento de readecuar su imagen del mundo. La máscara irónica
postmoderna ocultó ciertas aristas y, si bien sirvió para desmontar
métodos, quebrar ingenuidades y apagar candores, cuando se mira hacia
adelante nos deja ante la tarea de replantear nuestras posiciones ante
el conocimiento, ante la esfera del saber humano, que gravita hoy
alrededor de lo complejo, de lo incierto, de lo probabilístico, de lo
caótico, y de lo estético como campo de proyección de la experiencia.
Todo esto en un intento de saldar cuentas con nuestra sensibilidad de
época, con los límites de nuestra razón.
"He
anotado todos estos pensamientos como observaciones, en párrafos
cortos, de los que, en algunos casos, hay una cadena bastante larga
sobre un mismo tema, mientras que en otros paso repentinamente de un
tema a otro. Al principio, tenía la intención de reunirlo todo en un
libro cuya forma me imaginé de manera diferente en distintos momentos.
Pero lo esencial era que los pensamientos procedieran de un tema a otro
en un orden natural y sin interrupciones.
Tras
varios intentos fallidos para amalgamar mis resultados en dicho
conjunto, me di cuenta de que no lo lograría nunca. Lo mejor que podía
escribir nunca dejaría de ser más que observaciones filosóficas; mis
pensamientos se paralizaban pronto cuando intentaba forzarlos en una
única dirección en contra de su inclinación natural. Y por supuesto,
ello tenía que ver con la naturaleza de la investigación. Esto nos
fuerza a viajar por un amplio campo de pensamientos entrecruzados en
todas las direcciones.
Las
observaciones filosóficas de esta obra son como diversos esbozos de
paisajes hechos en el curso de esos largos y comprometidos viajes.
Se
abordan una y otra vez, desde distintas direcciones, los mismos puntos
y otros casi iguales haciendo cada vez nuevos esbozos. Muchos de ellos
fueron mal dibujados o eran poco característicos, con todos los
defectos de un mal dibujante. Tras rechazarlos, quedaban unos cuantos
tolerables, que ahora tenían que ordenarse, y a veces cortarse, de modo
que si uno los miraba, podía obtener una imagen del paisaje. Así que,
en realidad, este libro no es más que un álbum."
Prefacio de Wittgenstein: en Investigaciones Filosóficas.
Pontificia
Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Complutense de Madrid
Escuela MatrízticaMultiversidad
Mundo Real Edgar MorinEastern
Mediterranean University - Academia.edu
Multiversidad
Mundo Real Edgar Morin
Académico
Investigador Postgrado Multiversidad Mundo Real Edgar Morin –
Programa de Doctorado Internacional en Pensamiento Complejo –
Centro Mundial de Altos Estudios para la transformación social desde
las Ciencias de la Complejidad, la Transdisciplina y el Pensamiento
Complejo, 2015.
DÍA
MUNDIAL DE LA FILOSOFÍA -HOY- ¿QUÉ ES FILOSOFÍA?REVISTA OBSERVACIONES
FILOSÓFICAS
http://www.atinachile.cl/content/view/8123236/DIA-MUNDIAL-DE-LA-FILOSOFIA-2O-Nov-2014-REVISTA-OBSERVACIONES-FILOSOFICAS-_-QUE-ES-FILOSOFIA.htmlEditorial:
Dr. Adolfo Vásquez Rocca - Director:
http://www.observacionesfilosoficas.net/descripcion.html
Doctor en Filosofía
Director de Revista Observaciones
Filosóficas
Eastern Mediterranean University
Multiversidad Mundo Real Edgar Morin Valparaíso,
Chile
Pontificia
Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Complutense de Madrid
Escuela MatrízticaMultiversidad
Mundo Real Edgar MorinEastern
Mediterranean University - Academia.edu
Multiversidad
Mundo Real Edgar Morin
Académico
Investigador Postgrado Multiversidad Mundo Real Edgar Morin –
Programa de Doctorado Internacional en Pensamiento Complejo –
Centro Mundial de Altos Estudios para la transformación social desde
las Ciencias de la Complejidad, la Transdisciplina y el Pensamiento
Complejo, 2015.
Doctor
en Filosofía
por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado
Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Teoría
del Conocimiento y Pensamiento Contemporáneo. Áreas de Especialización
Antropología y Estética.
Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia
Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética
en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés
Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo,
Profesor Adjunto Escuela
de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago.
Profesor PEL Programa
Especial de Licenciatura en Diseño, UNAB – DUOC UC.
En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la 'Fundación
Hombre y Mundo' y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en
México.
Miembro del Consejo Editorial Internacional de la
'Fundación Ética Mundial'
de México. Director del Consejo Consultivo
Internacional de 'Konvergencias',
Revista de Filosofía y Culturas en
Diálogo, Argentina. Miembro del Consejo Editorial Internacional
de Revista
Praxis. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional UNA,
Costa Rica. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades
em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio
Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia
–Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del
Ecuador–. –Secretario Ejecutivo de Revista Philosophica
PUCV.
Profesor de Postgrado, Magíster en Biología-Cultural, Escuela Matríztica
de Santiago y Universidad Mayor 2013–2014 –Investigador Asociado y
Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago, Área 'Filosofía
fundamental' –dirigida por el Dr. Humberto Maturana.
Libro: Rorty: el Giro narrativo de la
Ética o la Filosofía como
género literario
[Compilación de Conferencias en México D.F.] Editorial
Hombre y Mundo (H & M), México, 2009, 450 páginas I.S.B.N.:
978-3-7800-520-1
Libro: Rorty: el Giro narrativo de la
Ética o la Filosofía como
género literario
[Compilación de Conferencias en México D.F.] Editorial
Hombre y Mundo (H & M), México, 2009, 450 páginas I.S.B.N.:
978-3-7800-520-1
Dr. Adolfo Vásquez Rocca