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sábado, 4 de julio de 2009

SLOTERDIJK: LA COMUNA EXHALADA, HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA LEVEDAD Por "Adolfo Vásquez Rocca"

Peter Sloterdijk

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SLOTERDIJK: LA COMUNA EXHALADA, HACIA UNA FILOSOFÍA DE LA LEVEDAD


1.- Microesferas íntimas y úteros fantásticos para masas infantilizadas

Esferas gravita alrededor de los espacios de coexistencia que se pasan por alto o se consideran comúnmente como dados encubriendo así la información crucial para desarrollar una comprensión de cómo son los seres humanos. La exploración de las esferas comienza con la diferencia básica que existe entre los mamíferos y otros animales; la comodidad biológica y utópica que los seres humanos intentan reconstruir mediante la ciencia, la ideología y la religión. De estas microesferas (relaciones ontológicas del tipo feto-placenta) a las macro-esferas (los macro-úteros, estructuras políticas que adoptan la forma de naciones o de Estados), Sloterdijk analiza así las esferas donde los seres humanos intentan sin éxito morar y refiere a una conexión entre crisis vital (como la separación narcisista) y las crisis que se generan cuando una esfera estalla.

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El planteamiento de Sloterdijk gira en torno a la “arqueología de lo íntimo” para plantear una concepción muy diferente de la intimidad a la que estamos habituados; este planteamiento pone en juego en un lugar preeminente la expresión, de resonancias, por otro lado, nada filosóficas, de “esferas”. “Una filosofía que se ubica bajo la imagen de la esfera y, de esta manera, da pábulo a todo tipo de asociaciones en torno a burbujas de aire, pompas de jabón y, por tanto, en torno a fenómenos inanes, inestables, casi privados de objetividad, se sitúa ya de un modo consciente en una zona marginal del espacio acotado en términos académicos y culturales, jugando con la fantasía de aligerar el centro desde la periferia”1.

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Peter Sloterdijk: Esferas, Burbujas, Globos y Espumas

El concepto de esfera se ofrece para recapitular el tránsito desde el pliegue o clausura de la que el ser humano surge al estallido del espacio donde se ve psicológicamente expuesto y vulnerable. Así Sloterdijk transita del espacio más íntimo al más extenso y abarcante, donde se patentiza un extraño impulso a lo inmenso e inquietante.



La teoría de las esferas es un instrumento morfológico que permite reconstruir el éxodo del ser humano de la simbiosis primitiva al tráfico histórico-universal en imperios y sistemas globales como una historia coherente de extraversiones; ella reconstruye el fenómeno de la gran cultura como la novela de la transferencia de esferas desde el mínimo íntimo, el de la burbuja dual, hasta el máximo imperial, que había que representar como cosmos monádico redondo. Si la exclusividad de la burbuja es un motivo lírico, el de la inclusividad del globo es uno épico.



“Hablar de las esferas no sólo significa, pues, desarrollar una teoría de la intimidad simbiótica y del surrealismo de la pareja. Es verdad que la teoría de las esferas comienza, por su objeto, como psicología de la formación interior de espacio a partir de correlaciones dúplice-únicas, pero se desarrolla necesariamente hasta convertirse en una teoría general de los receptáculos autógenos. Ésta suministra la forma abstracta de todas las inmunologías (…) Bajo el signo de las esferas se plantea al final también la pregunta por la forma de las creaciones políticas de universo en general”.2




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2.- Esferas, imperios y provocaciones.



El hombre emerge como una utopía bio-ontológica que intenta -por medio de construcciones científicas, ideológicas y religiosas- recrear su original caverna confortable y protectora, las microesferas íntimas, de las parejas no eróticas, sino ontológicas, los gemelos, la relación feto-placenta, individuo y colectividad, alma y Dios, y también las grandes esferas o "úteros fantásticos para masas infantilizadas" que son los imperios o los Estados-nación. Unas estructuras políticas que se comunican como los paranoicos, imponiendo la forma patológica del monólogo: el paranoico habla con el otro en su propia mente.



Esferas comienza convocando los sentidos, las sensaciones y el entendimiento de lo cercano; aquello que la filosofía suele pasar por alto: el espacio vivido y vivenciado3. La experiencia del espacio siempre es la experiencia primaria del existir. Siempre vivimos en espacios, en esferas, en atmósferas. Vivir es crear esferas. La díada "madre-hijo" es la primera formación esférica, llena de tonos y de espacios sonoros. Un lugar de cobijo donde comienza la solidaridad con entre los seres humanos, la madre, los grupos próximos y finalmente la cultura en la que se vive. Las historias amorosas y las comunidades solidarias no son sino la creación de espacios interiores para las emociones escindidas.

Peter Sloterdijk: Normas para el Parque Humano

Desde la primera esfera en la que estamos inmersos, con "la clausura en la madre", todos los espacios de vida humanos no son sino reminiscencias de esa caverna original siempre añorada de la primera esfera humana. Sloterdijk comienza así su relato desde la primera esfera en que estamos inmersos, con la "clausura de la madre". Pertenece al drama de la vida el que siempre haya que abandonar espacios animados, en los que uno esta inmerso y seguro, sin saber si se va a encontrar en los nuevos un recambio habitable. El primer traslado, exilio o extrañamiento, el primer acto del drama, pues, sucede con el nacimiento. ¿Dónde venimos cuando venimos "al mundo"?, pregunta Sloterdijk. El modo de afrontar el mundo fuera del seno materno viene determinado de manera difícilmente analizable por los restos de memoria prenatales. Todos hemos habitado en el seno materno un continente desaparecido, una "íntima Atlántida" que se sumergió con el nacimiento, no en el espacio, desde luego, sino en el tiempo, por eso se necesita una arqueología de los niveles emocionales profundos.



El drama esferológico del desarrollo -la apertura a la historia comienza- en el instante en el que individuos que eran polos de un campo de dúplice unicidad salen de él a los mundos multipolares de adultos. Cuando estalla la primera burbuja sufren irremisiblemente una especie de shock de transcolonización, un desenraizamiento existencial. Los seres humanos experimentan fascinados y tristes cómo entre cielo y tierra hay más cosas muertas y exteriores de las que puede soñar hacer suyas cualquier niño del mundo. Al despedirse los adolescentes del regazo materno les invaden magnitudes sin sujeto, externas, provocadoras e indómitas.



Todo concuerda, así pudo ser, piensa uno al leer estas seductoras narraciones de nuestro antiguo flotar en el líquido amniótico, de la elástica y suave angostura allí dentro, del espacio interior acústico, de la escucha fetal y del primer vínculo, del ahogo al nacer cuando falta el aire precisamente porque se accede de improviso a él. Se trata de sucesos extraños, de situaciones mediales tempranas que dejan huellas, ecos, resonancias que ni siquiera desaparecen cuando comenzamos a establecernos y delimitarnos como sujetos. En palabras de Robert Musil: "Ya no hay un ser humano entero frente a un mundo entero, sino un algo humano que se mueve en un líquido nutricio universal". En este sentido, cada uno es un medio: un ser de alta permeabilidad que necesita resolver los aspectos íntimos de su surgir en el mundo; la conformación de esferas dentro de sí mismo y entre los otros seres humanos. Vacío de sentido, con el tejado de su vieja casa derrumbado desde dentro, el hombre busca nuevas formas de reaseguramiento, nuevas pólizas, su habitación se constituye en la prolongación de su piel. Allí vive en el interior de una burbuja individualista en la que en apariencia no necesita recurrir al otro, creándose la ilusión de formar pareja consigo mismo.



Una burbuja, un globo, una pompa de jabón. Una pompa de jabón es una película muy fina de jabón y agua que encierra a una esfera hueca y exhibe una superficie iridiscente. Normalmente las pompas de jabón duran solo unos segundos y luego estallan por sí solas o por contacto con otro objeto. A menudo se usan como objeto de juego para los niños, pero su uso en espectáculos artísticos demuestra que también pueden ser fascinantes para los adultos. Las pompas de jabón pueden ayudar a resolver problemas matemáticos complejos sobre el espacio, ya que siempre buscan la menor área de superficie entre puntos o aristas.



Sloterdijk concede que es un poco arriesgado utilizar en la lengua alemana la expresión “burbujas” para poner en marcha una investigación filosófica en torno a la intimidad. La consecuencia de ello es que en muchos lectores u oyentes se despiertan de inmediato asociaciones urológicas o, en segundo lugar, ideas, como usted ha dicho, vinculadas al ámbito de lo fugaz, lo inaneo lo insustancial, y que relacionamos con pompas de jabón [Seifenblase], pompas de aire [Luftblase] o “bocadillos” [Sprechblase]4. Sin embargo, no tenía más remedio que correr todos estos riesgos y aceptar estas asociaciones a fin de poner de manifiesto la intención del libro, casi como una estrategia, en el propio título de la obra. Lo que le interesaba era contribuir a disolver la herencia de la metafísica del individuo y de la sustancia, unas ideas que desde hace dos mil quinientos años deslumbran gracias a un espejismo gramatical sobre el llamado núcleo duro de lo real.



La imagen: un niño que sigue con su mirada las burbujas de jabón que sopla hacia el cielo... No está por un lado el niño como sujeto y por el otro el objeto con dimensión en su camino a través del espacio. Sino que el jugador transforma en una esfera animada la zona entre ojo y objeto. Lo que en otro tiempo se llamó espíritu, ¿no significaba desde un principio comunidades espaciales aladas?5



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3.- El olvido del ser desde todos los altavoces y las masas desespiritualizadas.




La civilización altamente tecnológica, el Estado del bienestar, el mercado mundial, la esfera de los media: todos esos grandes proyectos quieren imitar en una época descascarada la imaginaria seguridad de esferas que se ha vuelto imposible. Ahora, tiene que procurarse redes y pólizas de seguros han de ocupar el lugar de los caparazones celestes; la telecomunicación debe imitar a lo envolvente6. El cuerpo de la humanidad quiere procurarse un nuevo estado de inmunidad dentro de una piel electrónico-mediática. La era de la falta de albergue metafísico generaliza el hábito de la huida. Con su disposición formal de progreso, el mundo huye de sí mismo en sí mismo; de cada posición del mundo fugitivo, se aprestan continuaciones de fugas. Así y todo, el mundo acelerado del dinero y de la comunicación absoluta parodia la relación metafísica con lo efímero; no dispone ni de una idea del pleroma de la metafísica ni de una concepción del vacío positivo. Las masas desespiritualizadas se encuentran a la intemperie sin que jamás se les haya aclarado correctamente el sentido de su destierro. Decepcionadas, resfriadas y huérfanas se cobijan en sucedáneos de antiguas imágenes de mundo mientras éstas parezcan conservar todavía un hálito de la calidez de las viejas ilusiones humanas de circundación.



En estas preguntas aparece el vacío que, en su agitada histeria, pasan por alto los discursos actuales acerca de la globalización. En tiempos descascarados, sin orientación en el espacio, superados por el propio progreso, los modernos tuvieron que convertirse masivamente en seres humanos enloquecidos. “La civilización técnica, y en especial sus aceleraciones durante el siglo XX, puede verse como el intento de ahogar en confort al testigo fundamental de Nietzsche, aquel trágico Diógenes”7. Poniendo a disposición de los individuos alimentos técnicos de una perfección inusitada, el mundo moderno quiere quitarles de la boca inquietas indagaciones acerca del lugar en el que viven o desde el que se precipitan constantemente al vacío.



De ahí que el tema de la vieja ciencia política sea siempre – para Sloterdijk - el de la contención de los dramas que necesariamente tienen y han tenido que producirse cuando los horizontes de pertenencia mutua de las sociedades y los pueblos se expanden hasta dimensiones imperiales y alcanzan, como en la historia de las grandes civilizaciones, envergadura universal y genérica.8

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Adolfo Vásquez Rocca


Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. – En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la 'Fundación Hombre y Mundo' y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México. – Miembro del Consejo Editorial Internacional de la 'Fundación Ética Mundial' de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil. Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Profesor Asociado al Grupo Theoria –Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado– UCM. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. Artista conceptual. Ha publicado recientemente el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008.
Notas y Referencias


1SLOTERDIJK, Peter y HEINRICHS, Hans-Jürgen, El sol y la muerte, .Editorial Siruela, Madrid, 2004, p. 138

2SLOTERDIJK Peter , Esferas I. Burbujas, Introducción; Los Aliados o La comuna exhalada. Ediciones Siruela, Madrid, 2003, pp. 64-65

3VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008.

Recensión: http://www.observacionesfilosoficas.net/introlibrossloterdijk.htm

4 SLOTERDIJK, Pete r, y Hans–Junger Heinrichs, El sol y la muerte, Editorial Siruela, Madrid.

5Foro en javiermarias.es sobre Sloterdijk: Esferas I.

6VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Esferas, flujos, sistemas metafísicos de inmunidad y complejidad extrahumana”, En NÓMADAS Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. Universidad Complutense de Madrid, | Nº 17 | Enero-Junio 2008 | Y Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Córdoba, Argentina, Nº 15, Año IV, Segundo Cuatrimestre 2007, (pp. 93 -100) http://www.konvergencias.net/vasquezrocca140.pdf

7SLOTERDIJK, Peter, SLOTERDIJK Peter, Esferas I. Burbujas, Ediciones Siruela, Madrid, 2003, p. 35,

8SLOTERDIJK Peter , En el mismo barco, Ensayo sobre la hiperpolítica, Ediciones Siruela, Madrid, 1994, p. 19.

Palabras clave:

Esferas – Burbujas – Globos – espumas – hiper política – civilización – individuo – mundo – metafísica – espacio.

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Libro: Peter Sloterdijk Por Adolfo Vásquez Rocca

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Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008. 221 páginas | I.S.B.N.: 978-84-7822-523-1

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Adolfo Vásquez Rocca

Publicaciones sobre Peter Sloterdijk

[PDF]

PETER SLOTERDIJK; DEL PESIMISMO METODOLÓGICO AL CINISMO DIFUSO

Peter Sloterdijk: La música de las Esferas y el olvido del ser desde todos los Altavoces

HEIDEGGER Y SLOTERDIJK; LA POLÍTICA COMO PLÁSTICA DEL SER NACIONALISMO PRIVADO Y CRÍTICA DEL IMAGINARIO FILOAGRARIO

PETER SLOTERDIJK; ESFERAS, FLUJOS, SISTEMAS METAFÍSICOS DE COMPLEJIDAD EXTRAHUMANO

PETER SLOTERDIJK Libro de Adolfo Vasquez Rocca | Institución Alfons el Magnànim (IAM) Valencia 2008



La Institució Alfons el Magnànim (IAM)

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Dr. Adolfo Vásquez Rocca Universidad Andrés Bello UNAB

Peter Sloterdijk

* Introducción a propósito del lanzamiento del Libro sobre Peter Sloterdijk :

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© De esta edición: Institució Alfons el Magnànim.
Diputación de Valencia, 2007
Director: Ricard Bellveser
Colección dirigida por Rosa Ma. Rodríguez Magda
Diseño de la cubierta: Quinto A. Estudio Gráfico

221 páginas

I.S.B.N.: 978-84-7822-523-1
Depósito legal: V-2888-2008
Imprime: Imprenta de Valencia


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Este título puede adquirirse en la distribuidora ADONAY info@adonay.com
Tel. 902 154 643 Fax: 962 521 739

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"Seminario Acerca de la Verdad" - Departamento de Artes y Humanidades Universidad Andrés Bello UNAB


domingo, 15 de marzo de 2009

PETER SLOTERDIJK; ENTRE ROSTROS, ESPACIO INTERFACIAL O HISTORIA NATURAL DE LA AFABILIDAD Por "Adolfo Vásquez Rocca"

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SLOTERDIJK; ENTRE ROSTROS; ESPACIO INTERFACIAL O HISTORIA NATURAL DE LA AFABILIDAD1



Dr. Adolfo Vásquez Rocca
Consultar Artículo completo en:

VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Sloterdijk; Entre rostros, Esferas y Espacio interfacial. Ensayo de una historia natural de la afabilidad”, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 17 - 2008, ISSN 1885-5679 - Oviedo, España, pp. 221-235

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ESFERAS I


El espacio interfacial – la esfera sensible de proximidad bipolar de rostros – tiene una historia propia y peculiar de catástrofes2.



El arte contemporáneo es transido por el problema de la identidad, por la condiciones de su inaccesibilidad. La historia del retrato occidental está dividida así entre un retrato inocente y fiel que goza del rostro representándolo en la forma clásica, y un retrato que tiene para sí todo el respeto y toda la conciencia en los medios de expresión de la pintura, pero que no goza de su objeto porque no sabe o no quiere representarlo. El rostro mismo ha desaparecido de la pintura moderna y con él, todos los reconocimientos, y filiaciones con la tradición aristocratizante de las Bellas Artes. El rostro no es algo fijo. El rostro, el de los otros así como el nuestro propio, cambia, se deforma, se esfuma. Ninguna imagen puede darnos idea del todo. Una foto no lo abarca. Se adhiere a lo real, pero no lo devela. De ahí la imposibilidad baconiana de completar el retrato de un hombre.

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Así el desarrollo del retrato bajo ninguna circunstancia puede entenderse sólo como un fenómeno que atañera únicamente a la historia del arte; aunque tampoco una historia de la imagen, ampliada mediática y culturalmente, podría dar suficiente cuenta todavía del nacimiento del rostro a partir del espacio interfacial, dado que esto envuelve un acontecimiento que remite a mucho antes de toda cuestión representativa, esa es precisamente la tesis de Sloterdijk en Esferas I. La elevación del rostro profano a la categoría de retrato es ella misma una operación muy tardía y precaria en el espacio-entre-rostros, que como tal no puede aparecer en ningún retrato aislado. El arte del retrato, en tanto proceso de revelado que pone de manifiesto o saca a la luz la individualidad, pertenece a un amplio movimiento de producción de rostros que posee un estatus propio de género histórico más allá de toda manifestación histórica artística y plástica. La posibilidad de facialidad3 va unida al proceso de antropogénesis mismo. Todo lo específico y singular que se anota en el rostro como rasgo de carácter o como patrón y línea de temperamentos regionales y propiedades adquiridas sólo puede entrar en el rótulo facial a través de la protracción del tierno entretenimiento del mutuo iluminarse de los rostros de madres e hijos en el período del cobijo posnatal. Su hacia aquí y hacia allá está anclado en antiguas sincronizaciones histórico-tribales de los juegos de ternura protoescénicos; es parte de un conjunto de esquemas innatos de participación bipersonal emotiva4.

El individualismo moderno nace cuando la misma gente redacta su autodescripción, cuando ensaya la autocreación de sí, es decir, cuando empieza a reclamar los derechos de autor sobre sus propias historias, autobiografías y opiniones, así como también los derechos sobre su imagen, convertidos así en diseñadores y empresarios de su propia apariencia.

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Peter Sloterdijk por Adolfo Vásquez Rocca


En la configuración de la identidad tenemos que tramarnos un yo y, mal que bien, lo intentamos. Todas las figuras disimulan el vacío, que se adueña de las formas, se adueña de las ficciones. El teatro de nuestras cualidades, nuestra imagen del mundo, nuestro compromiso... el vacío engulle este tipo de estructuras como si nada. Todas las pretensiones de construir un yo estable a partir de lo social nos llevan a una posición que carece de autenticidad y anclaje ontológico. Los cuadros modernos están llenos de identidades a la deriva, de rostros sin perfiles, de nuevos espacios del anonimato. El espacio público se comporta –a este respecto– no como un espacio social, determinado por estructuras y jerarquías, sino como un espacio protosocial, un espacio previo a lo social al tiempo que su requisito, premisa escénica de cualquier sociedad. La posmodernidad es precisamente la escena del borrado paroxista o la difuminación total al modo como lo anticipaba Malevich quién destiló con su “Cuadrado negro sobre fondo blanco” la última forma de reducción de las imágenes y de la representación. Idéntico monstruo negro es el telón de fondo de la psique. En otras palabras: el alma que experimenta consigo misma, que se descompone en sus últimas partículas, se descubre a sí misma como una nada real; es una especie de monocromía, una superficie indiferente, la superficie en sí, la página vacía en el libro interior. Ese fondo puro puede ser cuadrado, triangular, puede tener tantos lados como quiera, o ser completamente informe: el único punto decisivo es que esta monocromía interna no muestra nada, es una pantalla vacía. Se trata de un negro vacío, redondo o cuadrado, y se trata de mí, o más bien del yo ante el yo, un simple fondo sin figura, una pantalla sin texto.

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Arte conceptual por Adolfo Vásquez Rocca - Peter Sloterdijk

Interfacialidad, cabe precisar, no es sólo la zona de de una historia natural-social de la afabilidad. Cuando el arte moderno muestra rostros todavía, levanta acta a la vez de una permanente catástrofe interfacial. Desde tiempos muy tempranos la historia de los encuentros con el extraño fue también una escuela visual del terror. Eso no es lo que hace solidarias en rasgos esenciales a la época arcaica y a la moderna. Las culturas más antiguas no poseían medios para apropiarse lo radicalmente extraño; las modernas tampoco lo poseen. Por eso ambas necesitan de la máscara como el medio de afrontar lo no-humano, lo extrahumano, con un correspondiente no-rostro o rostro sustitutorio. En la época arcaica, como en la moderna, lo que era rostro se convierte en el retrato en escudo contra aquello que deforma y niega los rostros. La máscara es el escudo facial que se levanta en la guerra de las miradas5.

Resuena a través de esas máscaras el silencio hierático de lo sagrado, que invade el rostro y los ojos hasta fijarlos en una especie de reposo rígido y majestuoso. No hay el menor atisbo de movimiento ni de dinamismo, o de fuerza potencial que pudiera ser desplegada, en esos rostros convertidos, en su travesía del límite, en auténtico material sagrado.

Se trata de ese silencio hierático que invade el espacio de su travesía hacia el más allá del límite del mundo.

No hay en esos rostros ya alegría ni dolor; placer ni displacer; felicidad ni amargura. Todo el complejo y tupido relato de los cambios emocionales de fortuna e infortunio ha sido trascendido.

Estos rostros nos miran desde más allá de la tragedia y de la comedia. No ríen; pero tampoco lloran. Están ahí para que los contemplemos en un acto que trasciende la pura fruición estética. O que sublima ésta hacia el acto de veneración propio de la actitud religiosa ante lo que posee virtualidad y valencia sagrada.


Espejo y espejismo

Recapitulemos. ¿Qué es un rostro? Lo que se ofrece a la vista de los demás. Veo el rostro de enfrente, no hay autorreflexión. Al principio era la realidad interfacial primaria, luego vino el encuentro de rostros humanos en imágenes especulares.

Peter Sloterdijk nos ofrece una breve historia del espejo como objeto-utensilio: antes de mediados del siglo XX no hay una extensión de los espejos a grandes masas de población (esto lo recuerda cuando rebate el teorema de Lacan). Así pues, es gracias a esa cultura saturada de espejos que pudieron triunfar ideas como la de una relación originaria de autorreferencia o el narcisismo freudiano. El mito de Narciso es también visto como un accidente de la naciente autorreflexión. Ese rostro ante el que cae embobado no es aún el suyo propio. Entre los griegos, sólo las mujeres son dadas al uso del espejo.

Al principio encontramos un juego bipolar interfacial en donde el otro hace las veces de espejo personal, pero con la peculiaridad de que es lo contrario de un espejo: no hay ni la discreción de un reflejo en cristal o en metal ni tampoco una reproducción de la imagen sino un eco afectivo.

Llega un momento en que "los individuos se retiran habitualmente del campo de intercambio de miradas--que los griegos siempre comprendieron también como campo de intercambio de palabras--a una situación donde ya no necesitan el complemento de la presencia de los otros, sino que, por decirlo así, son ellos mismos los que pueden complementarse a sí mismos" (p. 190).

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Adolfo Vasquez Rocca



Esa identidad facial del yo--tener un rostro propio--coincide con el surgimiento del individualismo (alguien que ha de valerse por sí mismo): el individuo adopta la óptica de una mirada extraña dirigida a él mismo. Estos sujetos del régimen individualista han caído en manos del poder del espejo. Se inicia así la ilusión del poder realizar, sin un otro real, "el papel de las dos partes en el juego de relación en la esfera bipolar; esta ilusión se va concretando en el curso de la historia europea de los medios y mentalidades hasta llegar a un punto en el que los individuos mismos se consideran definitivamente como lo primero sustancial, y sus relaciones con otros, como lo segundo accidental" (p.192).



El juego de autocomplementación del individuo ante el espejo (y otros medios egotécnicos, como el libro) es utilizado para la sublime ficción de la autonomía (un sueño de dominio sobre uno mismo - estoicismo). Es la imagen, por ejemplo, del sabio que puede ser su propio señor, sin dejarse penetrar por ninguna mirada ajena. Se proscribe a los demás de su espacio interior y se los sustituye por medios técnicos de autocomplementariedad. Surge una sociedad moderna llena de individuos que viven dentro de una poderosa ficción real: "en el fantasma de una esfera íntima que contiene un único habitante, ese individuo mismo. Esa quimera real sostiene todas las relaciones individualistas. Garantiza el caso particular de cada individuo en una burbuja tupida de redes, cuando uno en ocasiones en realidad quiere huir de sí mismo y de su yo autocontagioso.

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Arte y Teoría del Retrato - Estética por Adolfo Vásquez Rocca Filosofía y Teoría del Arte

Francis Bacon va a representar icónicamente el cuerpo como un objeto mutilado que regresa a la animalidad, que se encierra y enfrenta a sí mismo desbordando los estereotipados discursos de la masculinidad y la construcción cultural de los géneros, que, obsesionado por su proximidad a la muerte y su semejanza al cadáver llega a disolverse y a desaparecer.


http://www.britishcouncil.org/ru/arts-art-painting-francis-bacon-large_image

Arte Portrait Francis Bacon por Adolfo Vásquez Rocca

Cuando el arte moderno vuelve a mostrar rostros, lo hace para dar cuenta de una catástrofe interfacial. Los rostros ahora se (de)forman en el intercambio de miradas monstruosas y mecánicas; de allí la impresión de que en amplias zonas del arte de la Modernidad la protracción se ha detenido, o bien ha comenzado a poner de relieve en el rostro humano lo no-humano, lo extrahumano.

El individualismo nace cuando la misma gente redacta su autodescripción, es decir, cuando empieza a reclamar los derechos de autor sobre sus propias historias, sus propias opiniones. A partir del siglo XVIII, esto salta a la vista. Desde entonces, los individuos burgueses son, de manera virtual y actual, héroes de novela y autores de sus autobiografías. En el siglo XX, el individualismo del diseño se suma al individualismo de la novela: actualmente, reclamamos también los derechos sobre nuestra apariencia. Nos hemos convertidos en individuos-diseñadores. Cuando hablamos de "individuo", nos referimos a un sujeto que se implica en la aventura de la autocreación de sí mismo y que quiere determinar de manera experimental qué vida es la mejor para él.


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Sloterdijk Esferas por Adolfo Vásquez Rocca


La aleatoriedad del yo.


Ocurren muchas cosas a partir de las cuales tenemos que tramarnos un yo y, mal que bien, lo intentamos. Todas las figuras disimulan el vacío, se adueña de las formas, se adueña de las ficciones. El teatro de nuestras cualidades, nuestra imagen del mundo, nuestro compromiso... el vacío engulle este tipo de estructuras como si de nada se tratase. Todas las tentativas que pretenden construir un yo estable a partir de lo social nos llevan a una posición o que carece de autenticidad o que resulta ridícula. Los cuadros modernos están llenos de identidades a la deriva, de rostros sin perfiles, de nuevos espacios del anonimato. El espacio público se comporta –a este respecto- no como un espacio social, determinado por estructuras y jerarquías, sino como un espacio protosocial, un espacio previo a lo social al tiempo que su requisito, premisa escénica de cualquier sociedad. La posmodernidad es precisamente la escena del borrado paroxista o la difuminación total al modo como lo anticipaba Malevich quién destiló con su “Cuadrado negro sobre fondo blanco” la última forma de reducción de las imágenes y de la representación. Idéntico monstruo negro es el telón de fondo de la psique. En otras palabras: el alma que experimenta consigo misma, que se descompone en sus últimas partículas, se descubre a sí misma como una nada real; es una especie de monocromía, una superficie indiferente, la superficie en sí, la página vacía en el libro interior. Ese fondo puro puede ser cuadrado, triangular, puede tener tantos lados como quiera, o ser completamente informe: el único punto decisivo es que esta monocromía interna no muestra nada, es una pantalla vacía. Se trata de un negro vacío, redondo o cuadrado, y se trata de mí, o más bien del yo ante el yo, un simple fondo sin figura, una pantalla sin texto.

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Filosofía y Arte contemporáneo por Adolfo Vásquez Rocca

La detracción y la abstracción han ganado la supremacía como energías plástico faciales conformadoras frente a la protracción. Ánimos deformadores y vaciadores del rostro han transformado el portrait en détrait y en abstrait; al retrato corresponde una doble tendencia del arte facial: expresar estados más allá de la expresión, por un lado, y transformar el rostro en prótesis posthumana, por otro. No en vano el nuevo lugar más característico del mundo mediático innovado es ese interface que no designa ya el espacio de encuentro entre rostros, sino el punto de contacto entre rostro y no-rostro o entre dos no-rostros.

De modo análogo el arte estatuario arcaico muestra rostros no modelados ya en correspondencias esféricas íntimas, rostros desgraciados, perfilados por el vaciamiento y deformación que han experimentado las potencias mundiales –no en último término por la deformación debido al éxito, la permanente sonrisa dental de los triunfadores– ; rostros cuyo En-frente ya no son cómplices humanos sino monitores, cámaras (la imagen reemplaza a las palabras escritas, con su aplastante fuerza visual y mediática), ya no se ve el rostro del adversario ni el de las víctimas sólo mercados, edificios devastados y oficinas de monitoreo con evaluadores militares. Las guerras modernas son, pues, asépticas, son guerras donde no se ven las víctimas, donde no hay sangre ni quejidos de heridos.

El paradigma de la guerra mediática fue la noche del 17 de enero de 1991 cuando las imágenes enviadas por la CNN dieron la vuelta al mundo, una guerra donde no se veían las víctimas, donde no había sangre ni quejidos de los heridos... La imagen reemplaza a las palabras escritas, con su aplastante fuerza visual..

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Filosofía y Arte contemporáneo por Adolfo Vásquez Rocca

De allí que el retrato moderno clásico, empero, ya no puede corresponder a rostros que se forman en el intercambio de miradas monstruosas y mecánicas; por eso es comprensible la impresión de que en amplias zonas del arte de la Modernidad la protracción se ha detenido, o bien ha comenzado a poner de relieve en el rostro humano lo no-humano, extrahumano. La detracción y la abstracción han ganado la supremacía como energías plástico faciales conformadoras frente a la protracción. Ánimos deformadores y vaciadores del rostro han transformado el portrait en détrait y en abstrait; al retrato corresponde una doble tendencia del arte facial: expresar estados más allá de la expresión, por un lado, y transformar el rostro en prótesis posthumana, por otro. No en vano el nuevo lugar más característico del mundo mediático innovado es ese interface que no designa ya el espacio de encuentro entre rostros, sino el punto de contacto entre rostro y no-rostro o entre dos no-rostros.

¿Tiene Narciso la voluntad de cerrarse sobre sí mismo, o intenta tejer una red (o participar de un espacio esferológico) con el rostro equivocado? ¿Se reconoce, y ama, a sí mismo; o la lectura freudiana del mito es una traslación de nociones que pertenecen a otro orden epistémico?

"Esferas I. Burbujas. Microesferología", Peter Sloterdijk.


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Sloterdijk 'Entre Rostros' Esferas I - Juego de máscaras por Adolfo Vásquez Rocca

Mientras el papa gritando de Francos Bacon muestra todavía un rostro en explosión, los autorretratos de Andy Warhol alcanzan el estado del desprendimiento de sí en la distribución automática. Ambas obras tienen todavía un lugar en el margen del arte expresivo, ya que no sólo la desmembración, sino también la congelación del rostro, están sujetas al principio expresión. De éste se derivan decididamente nuevos procedimientos de la estética facial en las artes plásticas.

Rostros y Máscaras

El rostro no es inmóvil, no es algo fijo. El rostro, el de los otros así como el nuestro propio, cambia, se deforma, se esfuma. Ninguna imagen puede darnos idea del todo. Una foto no lo abarca. Es un simulacro. Se adhiere a lo real, pero no lo devela. De ahí la imposibilidad baconiana de completar el retrato de un hombre.

¿Cómo realizar el retrato de un hombre? ¿Hay posibilidades ciertas de concreción o es un puro fluir de especulaciones? Todo hombre se construye por sus palabras, por lo que dice y se dice de sí mismo. El relato de un hombre sobre sí mismo es lo único que poseemos para construirlo.

Con frecuencia sucede que, para agotar de una manera más completa un estudio, el artista se inspira en fotografías de una misma persona a distintas edades: el retrato definitivo podrá representarlo más jóvenes o bajo un aspecto distinto al que ofrece en el momento de posar porque lo que le pareció más real, más verdadero, es ese aspecto que realizó como el más revelador de su auténtica personalidad.

La reflexión que posibilitan estos retratos tiene el carácter de un diagnóstico.

En el retrato conceptual no debieran interesar las fotos de búsqueda y captura objetiva, dado que su intención es más bien la representación de personalidades disociadas. Su intención no es crear un efecto andrógino, sino una especie de diagnóstico esquizoide.

La pintura halla, quizás, su prueba decisiva en el retrato y tal vez, más particularmente, en el autorretrato. Este parece restablecer el carácter especular que constituye, quizás, su más secreta verdad. En el reto que el espejo suscita al pintor éste parece desprenderse de toda adherencia objetiva; alcanza, por fin, la desnudez psíquica.

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Peter Sloterdijk

La pintura es el dibujo de nuestro sistema nervioso proyectado sobre el lienzo.

Resuena a través de esas máscaras el silencio hierático de lo sagrado, que invade el rostro y los ojos hasta fijarlos en una especie de reposo rígido y majestuoso. No hay el menor atisbo de movimiento ni de dinamismo, o de fuerza potencial que pudiera ser desplegada, en esos rostros convertidos, en su travesía del límite, en auténtico material sagrado.

No hay en esos rostros ya alegría ni dolor; placer ni displacer; felicidad ni amargura. Todo el complejo y tupido relato de los cambios emocionales de fortuna e infortunio ha sido trascendido.

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Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. – En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la 'Fundación Hombre y Mundo' y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México. – Miembro del Consejo Editorial Internacional de la 'Fundación Ética Mundial' de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil. Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Profesor Asociado al Grupo Theoria –Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado– UCM. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. Artista conceptual. Ha publicado recientemente el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008.

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Doctor en Filosofía y Teoría del Arte; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, Pensamiento contemporáneo y Estética. Profesor de Antropología y de Estética -Departamento de Artes y Humanidades. Director de Revista Observaciones Filosóficas http://www.observacionesfilosoficas.net/. Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo. Profesor Asociado al Grupo Theoria Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado.

E-mail: adolfovrocca@gmail.com


1SLOTERDIJK, Peter, Esferas I, Cap. 2: “Entre rostros. Sobre la emergencia de la esfera íntima interfacial”, Editorial Siruela, Madrid, 2003, pp. 135 a 195

2SLOTERDEIJK, Peter, Esferas I, Siruela, Editorial Siruela, Madrid, 2003, p. 177 y sgtes.

4

5VASQUEZ ROCCA, Adolfo, La Moda en la posmodernidad; deconstrucción del fenómeno fashion, en Nómadas, UCM.


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Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Dr Adolfo Vásquez Rocca - E-mail: adolfovrocca@gmail.com

Ver:

VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, Artículo "Rostros y lugares del anonimato en la sobremodernidad", en Revista Almiar, MARGEN CERO, MADRID, Nº 33 abril – junio 2007 Margen Cero © , Fundadora de la ASOCIACIÓN DE REVISTAS DIGITALES DE ESPAÑA (A.R.D.E.)
http://www.margencero.com/articulos/articulos_taber/anonimato.html

Seminario Peter Sloterdijk - W. Benjamin / Dr. Adolfo Vásquez Rocca PUCV

Artículo, "Sloterdijk y Nietzsche; Posthumanismo, antropotécnica y complejidad extrahumana ", En Escáner Cultural, Revista de Arte contemporáneo y nuevas tendencias, Nº 101 - enero - febrero 2008.

SLOTERDIJK; ENTRE ROSTROS; ESPACIO INTERFACIAL O HISTORIA NATURAL DE LA AFABILIDAD

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LIBRO "PETER SLOTERDIJK"; UNA INTRODUCCIÓN A "ESFERAS" Por Adolfo Vásquez Rocca

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PETER SLOTERDIJK ‘ESFERAS, HELADA CÓSMICA Y POLÍTICAS DE CLIMATIZACIÓN’ Libro de Adolfo Vasquez Rocca | Institución Alfons el Magnànim (IAM) Valencia

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